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¿Existe algo positivo de la derrota ante País Vasco?

Vinotinto País Vasco

Como un avión lleno de combustible, pero con fallas en las turbinas está la selección nacional de Venezuela. Con más dudas que certezas después de la estrepitosa derrota 4-2 frente a País Vasco en Mendizorroza.

La Vinotinto no es ahora mismo esa aeronave que esté a punto de despegar, no está ni cerca. Tiene los pasajeros a bordo y el piloto intenta tener todo el sistema confortable para soñar con un aterrizaje en 2022 en Qatar.

Sin embargo, las dudas sobre ese viaje llegan por el tiempo que estuvo el avión sin alzar vuelo. La Vinotinto tuvo más de 11 meses sin un partido oficial y recién intentan recuperar el tiempo perdido. Está en clara desventaja con los demás procesos de selecciones Conmebol y en el seno de la FVF es bien sabido.

Frente a la selección improvisada de las provincias vascas, Dudamel apostó por un equipo con más caras alternativas que de costumbre. Romo en el arco y las apuestas por Osorio en la zaga y Mago en el costado izquierdo, se sumaron a la vuelta de Rosales por el lateral derecho.

Aristóteles Romero formó una dupla inédita con Arquímedes Figuera en el doble pívot, y Adalberto Peñaranda regresó a la titularidad sin ver ni un solo minuto en el Watford inglés. El seleccionador mantiene su fe puesta en él y lo colocó por encima de nombres como los de Savarino y Bello que viven momentos dulces en sus clubes.

Más allá de las nuevas caras y otras que tenían tiempo sin vestir de Vinotinto, el rendimiento fue lamentable, por no decir paupérrimo. Se vio un equipo embotellado, atascado y sin ideas cuando tuvo el honor de poseer el balón. Es cierto que los Vascos cuentan con jugadores de extenso recorrido en La Liga española, pero no deja de ser un equipo no oficial y que se juntan cada cierto tiempo para disputar partidos de este nivel.

En el gramado de Mendizorroza Venezuela se veía como esa selección que se reúne una vez a la “cuaresma” y los vascos como un equipo de proceso extenso y planificado. Dos caras que deberían ser opuestas, pero que los criollos acusan por la falta de minutos como selección durante todo este tiempo. No es excusa ni es lo que se quiera transmitir, pero sí en dejar claras las vertientes que presenta un proyecto que aspira acudir a su primera cita mundialista.

Siempre hay algo que rescatar

Esta vez se hizo de manera meticulosa, casi como buscar una hormiga dentro de un plato con caraotas. Pero siempre hay algo que resaltar de una presentación nacional.

La primera fue la labor defensiva de Yordan Osorio, que irónicamente mostró sobriedad a pesar de pertener a una zaga que fue castigada cuatro veces. Rosales también demostró con más gallardía que juego, que es el mejor lateral derecho que ha nacido en este país.

De resto, muy flojo el balance de los demás titulares, incluyendo a actuación discreta de Josef Martínez como único puntero. A su favor, no existió generación de juego y allí fallaron Otero, Peñaranda y Murillo; ni hablar del primer pase limpio que nunca otorgaron Aristóteles Romero y Figuera.

De los de ingresaron en el segundo tiempo, Ponce aprovechó la única que tuvo y la mandó a guardar sin marca sobre la línea de gol. El ariete zuliano confirmó que no es casualidad su buen momento en el Anzhi ruso. Savarino y Bello mostraron chispazos en el ocaso y Rincón con su cara de frustración al ver lo sucedido dejó en evidencia lo que se siente en el vestuario de la selección.

Volar a Catar dependerá de muchas intervenciones y la principal es encontrar un equipo sólido antes de la Copa América. Los tripulantes se codean en ligas importantes, solo falta mantener el trabajo e insistir en buscar un estilo que juego que todavía no aparece en el horizonte.

Raúl Zambrano Cabello / @RaulZambrano7

Foto: Twitter (@Selevinotinto)

Salvador Piñeiro

Maracucho de nacimiento y anzoatiguense de corazón. Ejerciendo el periodismo deportivo con la misma pasión de un fanático. Vivo mi día a día con la mezcla perfecta entre rock and roll y deportes. Seguidor fiel de Leones del Caracas y los Medias Rojas de Boston.