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¿Gracias, formato? Magallanes vive con menos de lo justo

Santiago Gutiérrez

Los eléctricos tienen balance de 2-6 en los actuales playoffs, pero siguen con opción a titularse

Cuando se presentó el actual formato de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, las críticas no tardaron en llegar. La extensión de cinco clasificados a seis, en una liga donde apenas hacen vida ocho conjuntos, parecía atentar contra la competitividad de un circuito que carga sobre sus hombros la tradición de ser uno de los mejores del Caribe.

A pesar de lo criticado del mismo en su momento, Óscar Prieto Párraga, presidente de la pelota local para ese entonces, se encargó de defender el nuevo formato, declarando en repetidas oportunidades que no entendía el porqué disminuiría el nivel competitivo.

Sin embargo, una de las consecuencias de dicho aumento de invitados a la fiesta de enero es quizás más prueba aún de lo injusto que puede resultar este sistema, y los playoffs de la 2017-2018 están recordándonos de ello.

Con seis equipos en la postemporada, divididos en tres series directas al mejor de siete juegos, fue obligatoria la creación de un llamado “juego comodín” para determinar el cuarto participante de la eventual semifinal, mismo que saldría de los tres conjuntos que perdieran su serie en la primera instancia de los playoffs. Las dos divisas perdedoras que sumaran más triunfos entre la ronda regular y la postemporada se ganarían el derecho de disputar dicho compromiso de vida o muerte, en donde el vencedor suele ser conocido como “el mejor perdedor”.

El “mejor perdedor”, un conjunto que fracasó en toda una serie de postemporada, todavía tendría opción de titularse campeón del circuito por encima de, por colocar un ejemplo, uno que llegara invicto a la serie final.

En esta temporada, ese equipo son los Navegantes del Magallanes. Luego de perder su serie ante los Caribes de Anzoátegui en apenas cinco encuentros, los turcos recibieron la oportunidad de jugar el desafío comodín frente a los Tigres de Aragua, que a su vez venían de sucumbir en seis compromisos ante los Leones del Caracas.

Los dirigidos por Omar Malavé se impusieron ante los bengalíes cuatro carreras por una en Valencia y avanzaron a la semifinal para enfrentar a los Cardenales de Lara, que necesitó de solo cinco cotejos para eliminar a las Águilas del Zulia en la primera etapa de los playoffs.

En los primeros dos juegos de la semifinal, los crepusculares superaron a los filibusteros, por lo que estos últimos quedaron con balance de apenas 2-6 en la actual postemporada. Así es, un equipo que llegó al tercer juego de la penúltima instancia de los playoffs con porcentaje de ganados y perdidos de .250 todavía tiene la posibilidad de pasar a los libros de historia como el campeón de esa temporada.

Las remontadas son parte del beisbol, es verdad, pero para eso está la longevidad de la temporada regular o incluso lo puntuales de las series directas de playoffs. Venir de atrás para ganar una serie que estaba en contra 0-3 no puede ser comparado con una remontada de un equipo que incluso perdió su primer emparejamiento de la instancia.

Después de todo, ¿no es esa la gran magia de unos playoffs? ¿Ese mínimo margen de error que te debe hacer jugar lo más cercano a la perfección para si quiera optar al campeonato?

Lara llegó a la jornada de descanso de este sábado con récord de 6-1 en la actual postemporada; Anzoátegui exhibe balance de 5-2 y Caracas de 5-3. Los tres, todos con balances por encima de .500, tienen las mismas opciones de coronarse que Magallanes.

El formato no es injusto y poco competitivo únicamente durante enero, de lo contrario Bravos y Tiburones, conjuntos que culminaron la ronda regular con más de 20 juegos por debajo de .500, no hubiesen tenido posibilidades clasificatorias hasta la última semana y media del torneo. No obstante, es imposible que la carencia de seriedad del mismo no se intensifique durante la postemporada; después de todo, se supone que todo es más significativo en esta etapa, siempre ha sido y seguirá siendo así.

Magallanes todavía tiene la opción de remontar y colocar en su vitrina el anhelado decimotercer título en la historia de la organización; si así ocurre, nadie dentro de la LVBP tendrá base para quejarse, porque al final del día, el formato que permitió que así fuese tuvo que pasar una aprobación de las mismas escuadras.

Sin embargo, como alguien externo al máximo ente beisbolero del país y que además nunca estuvo de acuerdo con la mediocridad que a mi juicio ofrece este formato, no puedo evitar alarmarme por la injusticia que si bien en esta ocasión tiene como protagonista a Magallanes, en la próxima puede involucrar a cualquier otro.

El formato sí carece de competitividad, señor Prieto…donde quiera que se encuentre.

Por: Andrés Espinoza Anchieta  / @AndresEspinoza

Emil Fadlallah