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Hace 25 años, “El Gato” Galarraga trepó al olimpo de los bateadores

Baseball: Colorado Rockies Andres Galarraga #14 in action alone AB vs Cin. Reds.  (Photo by Scott Clarke/The LIFE Images Collection/Getty Images)

El 2 de octubre de 1993, el júbilo invadió a los venezolanos cuando el beisbolista Andrés “El Gato” Galarraga logró una hazaña sin precedentes: convertirse en el primer criollo en conquistar un título de bateo en las Grandes Ligas.

Se coronó en la Liga Nacional al finalizar de 4-2 en la debacle 10-1 de los Rockies de Colorado ante los Bravos de Atlanta en el extinto Atlanta-Fulton County Stadium.

Galarraga, quien se consagró con un average de .370 y es el único que lo ha conseguido con una franquicia de expansión en el big show (Colorado se estrenó en ese año), le conectó el primero de sus hits a Greg Maddux (miembro del Salón de la Fama). Le pegó un sencillo al jardín derecho en la parte alta del cuarto episodio.

El segundo imparable se lo tronó al relevista Jay Howell en el comienzo del octavo inning. Le sacudió una línea al bosque central. El “Orgullo de Chapellín”, que en aquel entonces tenía 32 años de edad, describió cómo encaró ese turno.

“Recuerdo que me tenía liga de 3-1 y que Howell me lanzó una curva y logré conectarla”, manifestó Galarraga al periodista Humberto Acosta en en el libro “Andrés Galarraga, una historia que contar”.

El incogible, logrado en su aparición oficial 502, fue el número 174 para el inicialista en la contienda, mismo que le permitía tomar una distancia inalcanzable para Tony Gwynn (Padres de San Diego, .358), su perseguidor e integrante del Templo de los Inmortales.

“Ahora sí puedo decir que soy el líder bate. Estoy emocionado, muy contento. Creo que puedo dormir tranquilo por primera vez en mucho tiempo”, señaló “El Gato” que finalizó con una de las medias más elevadas en 45 años. “Sabía que Tony Gwynn no podía alcanzarme, pero quería tener toda la seguridad. Uno no sabe lo que puede pasar (en una zafra)”.

Parte de una élite

De acuerdo con una investigación de Eduardo Acosta, periodista de Sports Venezuela, únicamente Stan Musial (Cardenales de San Luis), también entronizado en Cooperstown, ostentó un mejor porcentaje (.376, 1948) en un curso del viejo circuito. Gwynn acabó con.370 en 1987.

Durante gran parte del torneo, en el que batalló con lesiones –incluida una dramática que lo mantuvo en lista de incapacitados entre el 24 de julio y el 21 de agosto, tras un choque con su compañero Roberto Mejía (camarero)-, coqueteó los .400, una cifra que fue registrada y sobrepasada por última ocasión en 1953 por Ted Williams (Medias Rojas de Boston, .407) en la Liga Americana. Williams también es inquilino de Cooperstown.

Superar a Gwynn, ganador de ocho diademas de promedio en la Nacional, representó un verdadero orgullo para el cañonero caraqueño.

“Si hay algo que me gustó de hacer todo esto fue ganarle a Tony Gwynn. Él es un bateador casi perfecto, un obsesionado del bateo. No tengo esa disciplina, solo hago sesiones extras cuando ando muy mal”, comentó Galarraga. “Me han dicho que llega al estadio a las 2:00 pm para un partido que comienza a las 7:00 y que se queda en el estadio, después de los juegos. Me cuentan que hasta practica en su casa. Ganarle me enorgullece”.

“El Gato”, que gracias a su proeza se hizo acreedor del premio Atleta del Año en su país, superó adversidades para jugar en 1993. En 1992, golpeó .243 en su único certamen con San Luis y no despertó interés de otras agrupaciones, mientras exploraba el mercado como agente libre.

Su intención era firmar con los Marlins de Florida (ahora de Miami), pero Dave Dombrowski, gerente general de la escuadra de Florida para aquel entonces, no le dio el chance porque pensó que estaba “acabado”.

Los rocallosos aprovecharon la oportunidad de unirlo a sus filas y, al final de esa cita, el primera base demostró que Dombrowski estaba equivocado.

 

Escrito por: Joseph Ñambre y Eduardo Acosta /@JosephSports27- @_EduardoAcosta_

 

Foto: Zimbio

Rayner Rico