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Opinin: A morte do jogo bonito

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Son las dos de la tarde, mi madre se encuentra en la cocina haciendo el almuerzo, y mientras lo hace, me observa estando yo postrado en el sof de la sala, mirando el encuentro amistoso previo a la Copa del Mundo que disputaron Brasil y Serbia el pasado viernes 6 de junio, donde la diferencia la marc Fred, al minuto 58, luego de controlar de pecho y, tras resbalarse, tirar con la pierna derecha en el suelo, de tres dedos, para hacer un gran gol-en mi perspectiva personal-.

Como todo juego de ftbol, los primeros minutos son de reconocimiento, a tal punto que en ciertas ocasiones se puede tornar tedioso. Este caso no fue la excepcin, ambas escuadras se fueron a las regaderas al finalizar los primeros 45 minutos. Cada minuto que pasa, es una eternidad, y las posturas que uno pueden tomar a la hora de analizar un encuentro minuto a minuto tienden a ser extraas, ya que se pierde el fanatismo, y se cambia por la frialdad de la observacin mientras rueda la caprichosa.

 

Mi madre, se encuentra cortando los vegetales que servirn de alio para la carne, pero en el proceso, me mira con dulzura y recelo, ya que al verme a m postrado en un silln de la casa y a la vez viendo ftbol, le recuerdo a mi padre en sus tiempos de casados, pero solo en lo observador, ya que en lo deportivo no hered ni el ms mnimo talento a la hora de controlar el baln-s, un desastre total al lado de un carioca-.

El estadio Morumbi (Sao Paulo), se encontraba colorido y repleto por los ms de 67 mil aficionados que colmaban las butacas para ver a su seleccin en una sesin de prctica previo al mundial, uno a primera vista puede ver los vtores por parte de las gradas, pero la verdad, todo es una fachada. Ya despus del nico gol del partido al minuto 58 por una individualidad de Fred, el silencio del estadio solo puede ser equiparable con las calles de una ciudad a las 3 de la madrugada, donde ni un alma tiende a asomarse por el miedo a las sombras que acechan disfrazadas de personas, y son las mismas que nos corrompen.

 

El silencio en el estadio paulista, solo pudo ser corrompido por el inicio de abucheos comenzando de forma individual, y acrecentando el sonido hasta convertirse en un coro que llen el estadio Morumbi, las pginas de prensa, y las cabezas de los jugadores que todava no captan el disgusto de la fanaticada.

Este escenario, tambin se present en la victoria de la Verde Amarela (Brasil) frente al cuadro panameo el pasado martes, que dio aplastante resultado de 4 a 0.

Por qu los brasileros abuchean a su seleccin? Por qu existe el disgusto por la pentacampeona del mundo? Las razones, no son varias, es una sola y esa es la religin por la cual los cariocas son tan fervientes y talentosos jugadores, es la devocin a lo que ellos llaman jogo bonito-o 8vo arte como yo le digo-. El jogo bonito-o juego bonito-, es una expresin que le dieron los brasileros a la mxima expresin del ftbol de equipo, un ejemplo de juego donde las individualidades brillan, mientras la labor de equipo no se queda atrs, estas cohesionan para dar un espectculo al pblico por sobre el marcador final.

Ya sabiendo esto, uno podra decir entonces que las generaciones del Mundial de Corea-Japn 2002 y USA 1994, son la viva imagen del jogo bonito. Pues eso no es as, los brasileros, no recuerdan a ambos combinados solo son polvo para ellos en un mundo donde la pelota, es un pincel, los once jugadores son artistas, y la cancha es su lienzo.

Esa expresin de futbol, estaba marcada por las selecciones del Brasil de 1970, la cual gano el mundial de Mxico 70 y tena a jugadores de la talla de Clodoaldo, Grson, Rivelino, Tostao, Jairzinho, Pel y Carlos Alberto, esa seleccin, era arte puro y oro para los ojos brasileros y para cualquier degustador del ftbol.

El ltimo combinado brasileo que vio la luz del lienzo verde, fue la del mundial de Espaa 1982, donde entre sus filas desfilaban Scrates (El artista), Zico (El Pel Blanco), Toninho Cerezo y Falco. A esta escuadra, se le conoca como el Cuadro Renacentista (haciendo alusin al renacimiento), pero tuvo su final ante el seleccionado de Italia por un 3 a 2, con triplete de Paolo Rossi.

En los titulares del mundo-para el mundial de 82-, no se vislumbraba la victoria de la Azzurra, lo nico que tena cabida era la noticia de que, Brasil, la gran favorita para llevarse el ttulo, haba sido eliminado por los italianos. El mundo no tiene sentido, ni para los brasileos, ni para los amantes del ftbol, solo queda la desolacin y las cenizas que dejaron Scrates y Zico con respecto al jogo bonito.

Los aos pasan, los disgustos quedan, y la expectativa sobre los jugadores de Brasil, es tan alta como el cielo mismo que ellos quieren alcanzar al soar con alzarse con el trofeo, pero, mientras no recuperen al 8vo arte, no podrn ganarse ni el cario de su aficin.

Me levanto del sof con cierta pereza y con hambre al mismo tiempo, me dirijo al comedor, mientras mis pesadas pisadas retumban en las paredes, estas bailan al son de mis pensamientos sobre la actualidad de la Canarinha, y la verdad lo nico que me queda es estar a la expectativa de cualquier cosa que pueda suceder el prximo jueves, pero de algo estoy seguro, y es que pasar mucho tiempo hasta que volvamos a ver una exhibicin de jogo bonito. Espero equivocarme, y poder estar vivo para ello.

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