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River Plate fue Monumental en el Bernabéu y levantó su cuarta Libertadores de América

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No miente la gente cuando dice que la Copa Libertadores es mágica, especial y única porque suceden cosas inexplicables. 30 días para conocer a un campeón después de vivir una película que parecía no tener final y hasta de continente tuvo que cambiar para que River Plate levantara su cuarta copa.

En los Superclásicos River-Boca pasan cosas inigualables desde el rectángulo a la grada sin distinción. Es un partido diferente que fue afectado por el clima, la violencia y luego fue a Madrid a enamorar a toda Europa.

Una vez más Marcelo Gallardo habló con fútbol y doblegó a Guillermo Barros Schelotto en un clásico argentino. En esta ocasión con un 3-1 (inolvidable en el Santiago Bernabéu) que se definió en el último minuto de la prórroga. Pasó de un 2-2, con remate en el palo de Jara, al lapidario 3-1 con gol de “Pity” Martínez.

El ambiente fue inmejorable en el coliseo de La Castellana. Un ambiente de Libertadores en un escenario de Champions con más de 60 mil almas -de todo el mundo- repartidas, todos gritando por los colores de sus amores. Así empezó la epopeya de la primera final internacional entre los dos gigantes de Argentina.

Un show de goles para la historia

La fiesta la iniciaría Boca con una espectacular definición de Darío Benedetto al 44′, todo en una jugada que se inició en una mala salida de Esteban Andrada. Nahitan Nández recibió en la mitad de la cancha y lanzó un pase raso a más de 30 metros que recibió el “Pipa”, sacó a pasear a Maidana y clavó el primero en el duelo ante Armani.

River creció en el complemento y pegó al 68′ por intermedio de Lucas Pratto. El fichaje más caro en la historia del millonario finalizó una pared que se inventaron Ignacio Fernández y Exequiel Palacios. A partir de ahí Boca cerró líneas y se acentuó en el gramado con el 1-1.

El drama terminó con 30 minutos más

No regalaron nada después de la igualdad y dejaron su suerte para la prórroga, una instancia que condenó al club xeneize luego de la expulsión, por doble amarilla, de Wilmar Barrios al primer minuto. Una jugada dudosa que obligó a Barros Schelotto a realizar cambios obligados.

Carlos Tévez lo veía con inquietud desde el banquillo, incrédulo por no estar en cancha y Quintero le restregó un bombazo crucial y definitivo al 108′. Hicieron una jugada uno, fueron por fuera y habilitaron a un Juanfer que se acomodó y la puso en el ángulo. Uno menos y 2-1 en el marcador, se le venía el mundo abajo a Boca.

Luego del gol entró Tévez, tarde para su gusto, y Fernando Gago -otro referente- casi pone la igualdad con un fierrazo desde 25 metros de distancia, que encontró bien parado a Franco Armani. Al minuto siguiente, el capitán bostero saldría lesionado para dejar a los suyos con nueve hombres.

Todavía quedaba historia por redactarse y Boca no bajaría los brazos. Mandaron a su guardameta al área para jugarse la última carta. Leonardo Jara, en una de esas luchas, encontró un balón suelto y la envió directo al palo cuando el reloj marcaba 120′. Un minuto después, ‘Pity’ Martínez puso el clavo final sin portero en el otro arco.

La cuarta Copa Libertadores se va para las vitrinas riverplatenses y la desolación quedó del lado xeneize. ¿Será que con esto River se saca de la memoria el fantasma de la B?

Escrito por: Raúl Zambrano Cabello / @RaulZambrano7.

Foto: Cortesía.

Emil Fadlallah