Screen Shot 2019-05-23 at 8.11.35 PM

Rumbo al Mundial: Alemania, la tierra de Dirk Nowitzki

Comparte esto
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook

Alemania no es muy conocido por ser una gran potencia en cuanto a baloncesto se refiere. No han conquistado medallas en Juegos Olímpicos y apenas tienen tres medallas entre mundiales y campeonatos de Europa. Todo ello se lo deben a probablemente el mejor jugador extranjero que haya jugado en la NBA: Dirk Nowitzki.

La nación teutona enfrenta ahora su vida post-Nowitzki en el próximo Mundial China 2019. Sin embargo, un buen recambio generacional comandado por el base de Atlanta Hawks, Dennis Schröder, puede hacer olvidar el gran legado que dejó el ala-pívot leyenda de los Dallas Mavericks.

Antes de la irrupción de aquel espigado jugador de 2,11 en la selección alemana en 2001, el combinado germano no podía hacerse un hueco en la élite continental, salvo el Eurobasket de 1993, donde en condición de local se hicieron con el título. Una gran gesta dentro de resultados mediocres.

El Eurobasket de la reunificación

Corría el año 1993, había pasado menos de un lustro de ese histórico momento en el cual el Muro de Berlín cayó. Alemania era un solo país ahora, y como parte de esa reunificación debían competir bajo una misma bandera.

Para ello organizaron el Eurobasket de 1993, con una nómina que no hacía presagiar bajo ninguna posibilidad el desenlace final. Estaba el centro exNBA, Chris Welp, quien había defendido los colores de Philadelphia 76ers, San Antonio Spurs y Golden State Warriors.

En la mejor liga del mundo pasó sin mucha gloria. Estuvo cuatro temporadas (1986-1990), y promedió 3.3 puntos y 2.4 rebotes.

Ademas, antes de este torneo, el baloncesto alemán nunca había accedido a las semifinales de un Eurobasket, y mucho menos había hecho cosas importantes en Mundiales o Juegos Olímpicos.

Solamente Detlef Schrempfque incluso fue All Star en la NBA, hizo soñar con competir en el más alto nivel a mediados de los 80’s.

Comenzaron de la peor manera al caer 113-103 ante Estonia, un conjunto producto de la disolución soviética. Luego se resarcieron con sendas victorias sobre Bélgica (93-64) y Eslovenia (79-57) para lograr el pase a la siguiente ronda.

Otra vez arrancaron con el pie izquierdo, pues fueron batidos en las dos primeras presentaciones. Primero por Francia (64-56) y luego por Croacia (70-63). Estando contra las cuerdas, pudieron vencer 77-64 a Turquía. De esta forma se instalaron en los cuartos de final.

Welp escribió la primera página

En cuartos les tocó España. Allí empezó a agrandarse la figura de Welp. Anotó 23 tantos y en un dramático cierre vencieron a los hispanos 79-77.

El pivot siguió con su gran desempeño en las fases de definición, puesto que en las semifinales le endosó 15 unidades a Grecia, un equipo que en ese entonces tenía a cuestas dos finales europeas a cuestas. Sin embargo, los locales pudieron sobreponerse y ganar 76-73.

Pero aguardaba el acto final, donde 10.850 personas fueron testigos directos de cómo Alemania venció 71-70 a Rusia en el Olympiahalle de Munich. Era histórico para un país que se había vuelto a poner de pie nuevamente. Se coronaban campeones de Europa.

Welp se llevó el galardón al Jugador Más Valioso y estuvo incluido en el Quinteto Ideal.

El 1 de marzo de 2015 fue víctima de un ataque al corazón que acabó con su vida a los 51 años de edad, aunque sabiendo que escribió con sus manos una de las páginas más gloriosas del deporte de la canasta en su país.

Welp, el MVP de la sorprendente Alemania (Foto: Endesabasketlover)

Nowitzki: “Jesús Alemán”

No obstante, después del campeonato 1993, no pudieron estar cerca de repetir algo igual hasta la llegada de un joven llamado Dirk Nowitzki.

Nowitzki hizo su carta de presentación en el Eurobasket de 2001, efectuado en Turquía. Con 23 años de edad, lideró al emergente elenco centroeruopeo a recobrar una gloria que lucía lejana, pese a que habían pasado ocho veranos.

Fue el mejor anotador del torneo con 28.7 puntos por encuentro, además de impresionantes actuaciones como la del juego por la medalla de bronce ante España. Ahí se despachó con 43 unidades y 15 rebotes. No obstante, resultaría insuficiente para hacerse con la medalla.

Dirk alcanzó la presea mundialista

Tendría que esperar un año, al Mundial de Indianápolis 2002. Era la tercera ocasión que asistían a un certamen de esta magnitud.

Un puesto 13 en 1986 y el lugar 12 en 1994, son los resultados que podían lucir en su historial. Con las expectativas altas por lo hecho en tierras otomanas y bajas por el poco palmarés que cosechaban hasta ese momento, aterrizaban en Estados Unidos.

Nowitzki dio un salto a la élite del baloncesto global, no solo por ser una estrella en la NBA, sino porque había llevado a los suyos a estar entre los cuatro mejores del mundo.

En semifinales Argentina terminó el sueño teutón de estar en la final, pese a que estuvieron al frente del marcador durante los primeros tres cuartos. No bastaron los 24 puntos y 11 rebotes del estelar germano. La Albiceleste triunfó 86-80.

Era el momento de aprovechar estar en ese lugar todavía y no volver con las manos vacías. Tenían a la sorpresiva Nueva Zelanda en la otra acera. 29 encestes y ocho rebotes fue la faena en esta ocasión para el de Dallas Mavericks. El resultado culminó 117-94 y Alemania obtuvo su primera medalla en grandes eventos.

Nuevamente en la élite

El desempeño de Dirk sirvió para devolverle a Alemania la posibilidad de competir entre los conjuntos más destacados. Había que demostrar que lo realizado en 2002 no había sido producto de la casualidad.

La vista estaba puesta en el Eurobasket de 2005, a realizarse en Serbia. En los Balcanes, ejecutaron su mejor versión al clasificarse de nuevo a las semifinales, tal y como en 2001. Pero la idea estaba en repetir lo de 1993.

El problema radicaba en que estaba España como último escollo para acceder a la final. Y en una especie de venganza de lo sucedido en el choque por el bronce del Eurobasket de Turquía, derrotaron a los españoles por la mínima ventaja (74-73).

Grecia también consumó su revancha de 1993. En la final recordaron a aquel quinteto que cayó en la semifinal 12 años atrás, y la generación dorada del baloncesto heleno comandada por Dimitris Diamantidis y Theo Papaloukas venció con solvencia por 78-62.

El metal en esta oportunidad fue plateado, aunque lo más valioso fue que habían puesto sus colores a la hora de hablar de favoritos a ganar los torneos. Algo impensable hasta la irrupción de Dirk Nowitzki en el conjunto.

En 2007, finalizarían quintos en el Eurobasket de España, adjudicándose el poder participar en el Preolímpico rumbo a Pekín 2008, el cual se hizo en Atenas.

Nowitzki llegó a los JJ.OO.

Alemania venció a Nueva Zelanda (89-71), Cabo Verde (104-68) y Brasil (78-65). Necesitaban de una sola victoria ante Croacia para ir a sus quintos Juegos Olímpicos, a los que clasificó dos veces por ser anfitrión (1936, 1972).

Los ex-yugoslavos remontaron sobre los últimos minutos y postergaron la ilusión teutona al menos un día más. Precisaban batir a Puerto Rico con el último boleto en juego. Así lo hicieron. Otra vez, Nowitzki tuvo un papel vital en la obtención de este logro. Después de doce años regresaban a la élite olímpica.

En la capital china no corrieron con la mejor suerte, pues perecieron en la fase de grupos, consecuencia de una inesperada caída contra los dueños de casa por 59-55. Yao Ming superó en el duelo individual a Dirk, y de nada valieron los 24 puntos y 17 capturas.

A partir de allí no figuraron en el panorama internacional, salvo la sexta casilla conseguida en el pasado Eurobasket, que les hace tener esperanzas de que en el Mundial podrán repetir lo hecho cuando el ”gigante alemán” todavía estaba de su parte y podían jugarle de tú a tú a cualquier potencia.

Nowitzki anotó 20 puntos ante Brasil en el Preolímpico de 2007 (Foto: EFE)

“Next gen”

En las eliminatorias europeas Alemania se lució. Barrió a todos sus rivales en la fase de grupos (6-0), incluyendo par de victorias ante la potencia serbia. En la última fase ganaron tres y perdieron tres, y clasificaron por detrás de Grecia y por delante de Serbia.

Dennis Schröder (Oklahoma City Thunder), Daniel Theis (Boston Celtics), Maxi Kleber (Dallas Mavericks) y el prometedor interno Isaiah Hartenstein (Houston Rockets) aumentan las posibilidades alemanas de dar un campanazo en el venidero Campeonato del Mundo, así como en los próximos torneos de Europa.

Los teutones integran el Grupo G junto a Jordania, República Dominicana y Francia. Un grupo que si bien no es sencillo, en el papel se presenta como una oportunidad de oro para la selección dirigida por Henrik Rödl, otrora MVP de la liga alemana.

Dennis Schröder lidera el barco teutón (Foto: FIBA)

Palmarés

  • Eurobasket: Oro (1993), plata (2005).
  • Mundial: Bronce (2002).
  • JJOO: Cuartos de final (1984, 1992).

    Ranking FIBA: 22.

Escrito por: Alejandro Jesús Fernández / @AlejoFer1398
Foto: FIBA.

Jorge Fernandez

Quinto semestre de comunicación social en la Universidad Central de Venezuela (UCV).Coordinador de la sección de baloncesto y editor de la sección de fútbol en Sports Venezuela.