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Análisis Vinotinto: el 4-1-4-1 de Dudamel volvió a reprobar un examen importante

Dudamel
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Leer que Juanpi Añor y Yeferson Soteldo iban a ser titulares ante Colombia alegró a los parciales Vinotinto. Muchos especularon con que el dibujo del Director Técnico, Rafael Dudamel,  sería un 4-2-3-1 por tener al volante zurdo en cancha y no fue así, nada cambió con respecto al pasado.

Dudamel no mintió en la rueda de prensa cuando dijo que los “equipos competitivos poco y nada cambian su forma”. No traicionó su ideología, si así puede llamarse. Puso a Juanpi de interior por derecha como el duelo ante Bolivia por Copa América, y dibujó otra vez su sempiterno 4-1-4-1.

Soteldo y Murillo pasaron desapercibidos por las bandas, parecían más unos carrileros que extremos. Jamás pudieron gravitar. Añor no pudo asumir el rol de conductor y se mostró errático durante todo el tiempo que estuvo en cancha. Sumado a esto, los laterales tampoco dieron salida limpia, siempre lanzaron balones divididos que en su mayoría se perdieron.

Aspectos a considerar del empate

El transitar del partido dejó claro que Venezuela la sacó barata en Tampa, Colombia fue ampliamente superior. Aún con 10 cambios respecto al empate 2-2 frente a Brasil, su idea está aceitada a pesar de cambiar los intérpretes de manera drástica. Algo que en Venezuela se busca desde el 2016…

Soteldo no brilla como titular: “Manzanita” tuvo una gran prueba como iniciador en el 11, luego de ser tan requerido por la gente en la Copa América. Lo cierto es que no pudo desbordar ni una sola vez en el primer tiempo, y solo se dedicó a defender.

Capaz haya sido víctima del planteamiento, pero la historia confirma que cuando ha sido titular no muestra el nivel que sí, cuando entra de revulsivo.

Hurtado sufrió del síndrome Rondón: sin balones limpios o con ventaja, no tuvo compañeros a su alrededor en ningún momento, fue a la guerra contra los centrales sin armadura… En definitiva, el “Churta” vivió en carne propia lo que sufre Salomón Rondón en cada presentación con la Vinotinto. Claramente se le notó incómodo y nunca pudo rematar al arco.

Con Otero Machís sí hubo intento de fiesta: Darwin Machís entró al 45 del complemento y generó más ocasiones que todo el once inicial junto. Luego entro Rómulo Otero por Soteldo y otorgó calma, visión y una pegada que estremece a cualquiera. Con ellos el sistema cambio a 4-2-3-1 y funcionó.

Ni 4-3-3 ni 4-2-3-1: al esquema de Rafael Dudamel no se le puede llamar de otra manera, es un claro 4-1-4-1 sin importar quiénes sean los hombres en cancha. Si los extremos están al nivel de los interiores, y el volante cinco está casi como un tercer central, no le puedes decir 4-3-3…

Se jugó 4-2-3-1 sobre el final solo por circunstancias. La selección sigue sin poder aclarar a qué quiere jugar y el tiempo no perdona.

Escrito Por: Raúl Zambrano Cabello / @RaulZambrano7

Foto: Selección de Colombia

Daniel Parra

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