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Rumbo al Mundial: Australia, la gloria te espera

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Los “Boomers” de Australia han sido claros dominadores de la escena del baloncesto oceánica a largo de toda la historia. No cabe ninguna duda de ello: 19 campeonatos de la región lo respaldan. Precisamente por ello los “Canguros” no están satisfechos. Quieren y merecen más.

La escena internacional no les ha sido del todo esquiva, pues suelen ser grandes animadores de los Mundiales y de los Juegos Olímpicos. Pero la calidad que existe en sus filas les exige algo más que pelear de tú a tú.

Ser la nación con más participaciones en unas olimpiadas (14) sin haber terminado en el podio y ser la segunda selección con más presentaciones en un Mundial (11) que sigue con las manos vacías se ha convertido en una pesadilla para cada uno de los seguidores del deporte rey en Australia.

Estreno en casa

Australia debutó en la escena internacional con motivo de las Olimpiadas de Melbourne 1956. Brasil (89-66) y Chile (78-56) eliminaron sin problemas a los locales.

Los primeros triunfos llegaron en la ronda de consolación, ante Tailandia (87-48) y Singapur (98-74). Formosa China -ahora China Taipei- les propinó la tercera derrota (86-73).

En los partidos que definirían del noveno puesto al doceavo puesto, Australia sucumbió ante Canadá (83-38) y una vez más ante Formosa (87-70). Por lo tanto, finalizaron en el puesto 12, con récord de dos victorias y cinco reveses.

Formosa China derrotó cómodamente a los “Canguros” en dos oportunidades (Foto: Laurie Richards Studio)
(Fuente: Museums Victoria)

Participaron en el Preolímpico para los JJ.OO de Roma 1960, pero no clasificaron. En el segundo intento preolímpico lograron la vencida. Su nombre volvió a estar inscrito en las olimpiadas de Tokio 1964.

La tarea fue muy complicada y los oceánicos no la pasaron. Pero el balance fue positivo. En la fase preliminar vencieron a Corea del Sur (65-58) y a Perú (81-62). Yugoslavia (74-70), Finlandia (61-59), Uruguay (58-57) y Brasil (69-57) tuvieron que emplearse al máximo. Solo Estados Unidos los pudo vencer con facilidad (78-45).

A diferencia de Melbourne 56′, Australia sí ganó sus dos partidos de consolación, ante México (70-58) y Japón (64-57), para así culminar en la novena casilla. No tardarían los “Boomers” en codearse con la élite mundial.

Cuando el mundo conoció a Australia

Seis años después de su última experiencia olímpica, Australia dijo presente en el Mundial de Yugoslavia 1970. Tras ganar su primer partido ante Egipto, perdieron los otros cuatro desafíos ante Cuba, Panamá, Canadá y Corea del Sur.

En Oceanía el panorama nunca fue amplio. Los torneos clasificatorios suelen limitarse a una especie de serie final al mejor de tres encuentros entre los australianos y los neozelandeses.

1971 fue el año en el que comenzó el dominio australiano. Tres palizas de al menos 35 puntos le endosaron los “Canguros” a sus vecinos para obtener su primer oro en el pequeño continente.

Llegaron los JJ.OO Munich 1972. Australia fue eliminada no sin antes asustar a España (79-74) y Checoslovaquia (69-68). Le ganaron a Japón, Brasil, Egipto, Alemania y Polonia. Otro meritorio noveno puesto a su historial.

Ed Palubinskas fue el primer nombre rimbombante de la nación. El escolta terminó como el segundo mejor anotador en Munich y como el tercer mejor en el Mundial de Puerto Rico 1974, donde Australia terminó doceava, con 24.8 puntos por encuentro.

Los australianos revalidaron título continental en 1975 y le dieron la oportunidad a “Eddie” de lucirse en Montreal 1976.

Palubinskas no decepcionó y fue el máximo anotador del torneo olímpico, con 38.4 puntos por partido. Impresionante, como lo fueron sus 48 unidades ante México. En segundo plano quedó un gran octavo lugar australiano.

“Eddie” fue inducido al salón de la fama del baloncesto australiano en 2007. También ayudó a Shaquille O’Neal, Brandon Bass y Dwight Howard a mejorar su tiro.

“Eddie” se convirtió en uno de los mejores tiradores de la historia (Foto: Basketball Australia)

Canguros poco amigables

En el Mundial de 1978 los australianos terminaron séptimos, pero vencieron a Checoslovaquia, República Dominicana y a Filipinas en par de ocasiones. También tuvieron fondo para asustar al otrora campeón invicto, Yugoslavia (105-101).

Las Olimpiadas de Moscú en 1980 sirvieron para seguir cimentando el nombre de Australia entre los rivales más complicados.

Vencieron en la fase de grupos a Italia (84-77) y a Suecia (64-55). No obstante, el diferencial de puntos les jugó en contra y clasificó a Cuba y a los italianos, que a la postre obtuvieron la medalla de plata.

En la ronda de consolación ganaron tres partidos más y repitieron el octavo lugar de Montreal 1976. Ian Davies tomó el relevó de Ed Palubinskas y fue el máximo anotador de la justa, tras promediar 29.3 puntos por partido.

Davies sería el líder de los “Boomers” en el Mundial de 1982, con 23.4 tantos por encuentro, solo superado por los 24.4 del panameño Rolando Frazer. El prolífico anotador dijo que obtuvo su envidiada técnica en los helados inviernos en Illinois.

“Solíamos jugar con dos o tres shorts y dos o tres pares de guantes. Nos acostumbrábamos, y al quitarlos los guantes, se volvía fácil”.

Ian Davies. (Vía The Herald Sun).
Davies, al igual que Palubinskas, fue un adelantado a su época (Foto: The Herald Sun)

Allí Australia eliminó a la Brasil de Oscar “Mano Santa” Schmidt (75-73) y clasificó junto a la Unión Soviética a la ronda semifinal. Luego, España, Yugoslavia y Estados Unidos fueron demasiado. A pesar de ello, el quinto puesto obtenido fue el mejor en la historia de los oceánicos en una Copa Mundial.

Dueños de Oceanía

En el continente más pequeño del mundo la situación era la misma: Australia defendía con éxito su título una y otra vez. Para la justa olímpica de 1984 ya conservaban en sus vitrinas seis trofeos, todos ganados a Nueva Zelanda.

Los Angeles 84′ fue testigo de cómo Oscar Schmidt y Brasil fueron nuevamente incapaces de derrotar a los canguros australianos (76-72).

La estrategia consistió en emplear jugadores específicos que se abocaran exclusivamente a intentar neutralizar a Schmidt. Mel Dalgleish y Larry Sengstock fueron los elegidos. El resto del equipo se limitó a presionar a los pasadores brasileros. Así, muchas jugadas terminaron en poco productivos uno contra uno que inclinaron la balanza a favor de Australia.

Alemania y Egipto fueron las otras víctimas. Obtuvieron el pase a cuartos de final, y allí cayeron con la cabeza en alto ante España (101-93), quien obtuvo la medalla de plata. La ciudad angelina también vio nacer a la próxima leyenda australiana: Andrew Gaze.

La era de Gaze

Andrew Gaze debutó con 19 años en Los Angeles 1984 bajo las órdenes de Lindsay Gaze, su padre y coach australiano con más de una década en los banquillos. Promedió 10.3 puntos por compromiso.

Elevó sus números en el oscuro Mundial -para Australia- de 1986 a 14.8 unidades por juego. Solo fue superado por Raymond Borner (16.0).

Las Olimpiadas de Seúl 1988 vieron a un más maduro Gaze casi darle la primera medalla a Australia en una competición internacional.

Andrew anotó 25 o más puntos en seis de los ocho partidos que disputaron los “Boomers”. Australia ganó los que tenía que ganar y perdió los que tenía que perder, como ante Yugoslavia y la Unión Soviética.

En cuartos, 28 puntos bastaron para causar la eliminación de España (77-74). Posteriormente fueron en vano los 27 tantos que encestó el escolta frente al rodillo yugoslavo (91-70). Por el bronce y el honor, Estados Unidos arrolló con claridad (78-49) a una selección que ya se había ganado el respeto del resto.

Sin pena ni gloria fue el andar de Australia en el Mundial de 1990. Lo más destacado fue un casi triunfo ante Estados Unidos (79-78).

“DreamTeam” derribado

En la víspera de las Olimpiadas de Barcelona, Australia organizó una serie de tres partidos amistosos en casa ante el “DreamTeam” de Estados Unidos guiado por Kareem-Abdul Jabbar.

Los “Boomers” se alzaron con dos triunfos, incluido uno ante 15.000 personas que colmaron la Rod Laver Arena y establecieron un nuevo récord de asistencia a un partido de baloncesto en la nación.

Barcelona 1992 fue el primer torneo en el que FIBA permitió la participación de jugadores profesionales. Por tal motivo el pivot Luc Longley, primer australiano en la NBA, pudo ver acción. Longley, junto a Gaze, catapultaron a los oceánicos a un sexto lugar.

Continuando con la era de Gaze, en el Campeonato Mundial de Montreal 1994 también se quedó con la distinción al mejor anotador, con 23.9 contables por partido. Australia culminó en la quinta casilla por segunda vez en su historia.

A tiro de la medalla

Para “Drew” Gaze, los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 no distaron de lo que habían sido sus anteriores participaciones. Y para Australia, esas eran buenas noticias.

En la fase de grupos se quitaron de encima a Corea del Sur (111-88), a Oscar Schmidt y a Brasil por tercera vez (109-101), a “Piculín” Ortíz y Puerto Rico (101-96) y a Grecia (103-62). Solo Yugoslavia los venció (91-68). Gaze se bajó con 29 puntos ante Puerto Rico y con 28 unidades ante Brasil.

Toni Kukoč y Croacia cayeron ante los 26 puntos de Gaze en cuartos (73-71). Australia volvería a tener al menos dos oportunidades de estrenar su medallero en una competencia internacional.

Pero Charles Barkley, Scottie Pippen y el DreamTeam de Estados Unidos en semifinales (101-73) y la Lituania de Arvydas Sabonis y Šarūnas Marčiulionis en el partido por el tercer puesto (80-74), acabaron con las ilusiones de “Drew” y compañía.

Australia dio la cara en la primera mitad (Foto: FIBA)

Un pequeño traspié fue el significado que los “Boomers” le dieron a su noveno puesto en el Mundial de Atenas 1998. Afortunadamente albergarían las próximas olimpiadas. En semejante escenario podrían redimirse.

La despedida de Gaze

Andrew Gaze fue el abanderado de la delegación australiana. Así de importante era para la nación. Canadá (101-90) y Yugoslavia (80-66) pusieron contra las cuerdas a los anfitriones.

Éstos reaccionaron con tres victorias en fila: Rusia (75-71), Angola (86-75) y España (91-80) perecieron en dichos encuentros. Italia aguardaba en los cuartos de final.

Gaze y sus 27 unidades clasificaron a Australia (65-62) a las semifinales de un torneo olímpico por tercera vez en su historia.

En el Superdomo de Sydney casi 15.000 personas vieron a Francia pasarle por encima a su selección (76-52). Claramente fue un golpe durísimo para los oceánicos, que seguidamente cayeron por segundas olimpiadas consecutivas ante Lituania (89-71) y dejaron ir el bronce.

“Drew” Gaze no consiguió darle la ansiada medalla a su país, pero cerró con broche de oro su trayectoria en la selección. Se convirtió en el tercer jugador de baloncesto en la historia en competir en cinco ediciones olímpicas. Además, escolta a Oscar Schmidt como el jugador con más puntos en la historias de los mundiales y de los juegos olímpicos.

El mejor jugador de la historia de Australia fue inducido al salón de la fama de dicho baloncesto en 2004. También ingreso al hall of fame del deporte “Boomer” en 2005. Ocho años después, FIBA hizo lo propio y le dio el sitial que se merece.

Gaze en los cuartos de final frente a Italia. Año 2000 (Foto: Michael Conroyap)

Generación nueva y turbulenta

Tras 13 medallas de oro en el FIBA Oceanía de manera consecutiva, Australia finalmente cayó. Nueva Zelanda obró el milagro en 2001 con una victoria 89-78 en el tercer partido definitorio. Un revés mucho más que inesperado por los resultados obtenidos en las competencias previas.

Los “Canguros” recobraron el mando de inmediato, en 2003, para clasificar a la justa olímpica de 2004. Allí finalizaron novenos. Debutó otro Andrew, Andrew Bogut, quien estaba próximo a convertirse en el primer pick del draft de la NBA en 2005.

En 2006 regresaron a un Mundial tras ausentarse en 2002. Japón era la sede. Grecia, Turquía, Lituania, Brasil y Qatar eran los rivales. Sucumbieron ante todos los europeos.

Una victoria en el debut frente a una de sus víctimas históricas, Brasil (83-77), y otra conquista ante Qatar (93-46) valieron para cerrar el pase a cuartos. Estados Unidos fue el peor rival que le pudo tocar a los australianos, y como se esperaba, fueron apaleados (113-73).

Para Beijing 2008 Australia ya contaba en sus filas con Patty Mills, quien sería drafteado por los Portland Trail Blazers al año siguiente. Una paliza propinada a Lituania (106-75) esperanzó a los “Boomers” de cara a la fase de eliminación.

Pero Estados Unidos volvió a aparecer prontamente en el camino. 25 puntos de Kobe Bryant y un 116-85 que acabó con la travesía australiana en tierras asiáticas.

Mills tenía 20 años en 2008 (Foto: Streeter Lecka/Getty Images AsiaPac)

Camino a la gloria

Haber caído en 2009 ante Nueva Zelanda no dolió tanto, puesto que de igual forma obtuvieron su boleto al Mundial de Turquía. En el país otomano clasificaron a cuartos, pero volvieron a caer en dicha fase. Un tren esloveno los arrolló (87-58).

Londres 2012 fue la siguiente gran cita. Patty Mills ya jugaba en los San Antonio Spurs. Joe Ingles y Aron Baynes jugaban en Europa, pero pronto aterrizarían en la NBA. Matthew Dellavedova estaba desarrollándose en la universidad de St Mary’s.

Ganaron ante los locales, y ante China, como estaba previsto en el papel. Otro triunfo ante Rusia le añadió valor a la fase de grupos. USA los esperó en cuartos y el resultado fue casi idéntico al de Beijing: 119-86, con Bryant en plan estelar.

Patty Mills versus Chris Paul se volvió un hábito en las Olimpiadas (Foto: Garrett W. Ellwood/NBAE via Getty Images)

En España 2014 pasaron la fase de grupos, como era costumbre en cada competición. Turquía, subcampeona en 2010, fue su rival en cuartos. No le bastó a Australia dominar gran parte del encuentro, puesto que los europeos se impusieron por la mínima (65-64).

Río los invitó a soñar

El decimonoveno trofeo obtenido por Australia en el campeonato oceánico de 2015 -y último hasta hoy- los clasificó a los JJ.OO Río 2016. Con un combinado mucho más maduro y establecido, buscaban dejar atrás la sombra de los fatídicos cuartos de final de la últimas ediciones.

Emparejados en el grupo A con Estados Unidos, Serbia, Venezuela, China y Francia no la tenían fácil, pero sí tenían altas chances de pasar, considerando que cuatro equipos sobrevivirían dicha fase.

Australia cumplió con creces el primer objetivo. Fácilmente se deshizo de Francia (87-66) y de Serbia (95-80). Estados Unidos les ganó con algo de susto (98-88). Terminaron aplastando a China (93-68) y a Venezuela (81-56).

24 puntos de Patty Mills y una cátedra de baloncesto “Boomer” cobraron venganza sobre Lituania (90-64), viejo conocido que les ganó dos medallas de bronce.

Serbia les propinó una estrepitosa caída en las semifinales. Cuando más se esperaba de los “Canguros”, más fuerte fue el golpe. Teodosic y Jokic no tuvieron piedad (87-61).

España era el último rival. Ese al que tendrían que ganarle la medalla de bronce. 30 puntos de Patty Mills fueron superados por 31 puntos de Pau Gasol en un infartante partido que se decantó por el lado de los españoles por solo un punto de diferencia (89-88). Más cerca de una medalla no habían estado.

David Andersen fue el reflejo de una nación (Foto: Reuters)

Arribo a Asia

En 2015 FIBA anunció que Australia competiría junto a los conjuntos asiáticos a partir de la Copa de Asia 2017. Nueva Zelanda hizo lo propio.

Los australianos no tuvieron rival en el mencionado torneo y se titularon invictos (6-0), siempre con un margen favorable de 16 o más puntos.

Durante el proceso clasificatorio a China solo fueron vencidos por Japón (79-78) e Irán (85-74). 10 victorias coleccionaron en total.

Australia en las eliminatorias rumbo a China 2019 (Foto: FIBA)

Advertencia mundial

En Melbourne, Australia disputó par de encuentros amistosos ante Estados Unidos como parte de la preparación al Mundial de China. El primer partido se lo llevaron los norteamericanos con facilidad (102-86).

No obstante, frente a 52.000 personas se desquitaron y le propinaron la primera derrota a Estados Unidos -con sus NBA- desde 2006. 30 puntos de Patty Mills rompieron una racha de 78 triunfos estadounidenses que había comenzado con el bronce en el Mundial de Japón.

Mills anotó los últimos 10 puntos de Australia, y Andrew Bogut lo secundó con 16 unidades, nueve rebotes y cuatro asistencias. Con dicha victoria los “Canguros” cerraron su ciclo preparatorio.

Sin Ben Simmons y Jonah Bolden, Australia mantiene un núcleo más que capaz de ganarle a cada selección que se le cruce: Mills, Bogut, Ingles, Baynes, Dellavedova, Jock Landale, Mitch Creek y compañía están listos.

En el grupo H de la muerte aguardan Canadá, Senegal y Lituania. Tras numerosos intentos fallidos, los “Boomers” tendrán una nueva oportunidad dorada en un escenario mundial. ¡Australia, la gloria te espera!

Patty Mills ya es una leyenda australiana (Foto: Nathaniel S. Butler/NBAE via Getty Images) Mandatory Copyright Notice: Copyright 2019 NBAE.

Palmarés

  • FIBA Oceanía: Oro (1971, 1975, 1978, 1979, 1981, 1983, 1985, 1987, 1989, 1991, 1993, 1995, 1997, 2003, 2005, 2007, 2011, 2013, 2015), plata (2001, 2009).
  • FIBA Asia Cup: Oro (2017).
  • Juegos Olímpicos: Cuarto puesto (1988, 1996, 2016).
  • Copa del Mundo: Quinto puesto (1982, 1994).

    Ranking FIBA: 11.

Escrito por: Jorge Fernández / @SirGeorgeF
Fotos: FIBA.

Jorge Fernandez

Quinto semestre de comunicación social en la Universidad Central de Venezuela (UCV).Coordinador de la sección de baloncesto y editor de la sección de fútbol en Sports Venezuela.