Explosión en el vestuario de los Celtics: normal y necesaria

En la NBA, la noticia que acaparó la atención de los medios este jueves fue la acalorada discusión que tuvo lugar en el vestuario de los Boston Celtics después de la derrota de éstos ante el Miami Heat en el game 2 de la final de la Conferencia Este. Gritos, objetos lanzados e intervención de miembros del equipo antes de que fuese un escándalo mayor. No era para menos: acababan de remontarles un partido crucial en el que además de ser dominados por un defensa en zona, su actitud en el tabloncillo fue la de un equipo derrotado.

 

Ahora bien, siendo totalmente honestos, lo más anormal de la situación fue su filtración a la opinión pública. No será ni la primera ni la última vez que ocurra un «altercado» de ese tipo. Es más común de lo que pensamos. Especialmente en estas fases decisivas, donde un error te envía a casa. Los jugadores entran calientes y frustrados por haber dejado escapar otro encuentro que por contexto tenían que ganar. Así que las chispas entre ellos están a la orden del día.

 

Los Celtics deben despertar

 

Puede que no sea ideal, ningún equipo celebra llegar a ese punto, pero no quiere decir que no sea necesario. En una situación tan crítica, que hayan aflorado las emociones y los pensamientos de los jugadores al máximo puede ser beneficioso para los Celtics.

 

Al final de la noche todos vuelven a pensar en frío, y al día siguiente están más unidos como familia en los entrenamientos. Eso debería ser lo lógico. Lo extraño sería que hubiesen enfrentamientos personales en la práctica, pero es algo que no va a suceder. Discusiones así son parte del proceso. Ayudan a forjar carácter, así como a determinar debilidades y fortalezas.

 

Brad Stevens, tras el paso de la tormenta, se comunicó con Kemba Walker, Jaylen Brown, Marcus Smart y Jayson Tatum, con la intención de aterrizar las ideas antes planteadas de forma «brusca», y por supuesto, pasar página y pensar en la remontada. Esto habla bien de su faceta como líder del barco.

 

En los dos partidos que perdieron, los Celtics demostraron que pudieron haberlos ganado con solvencia. Tuvieron momentos dominantes y en ambos duelos estuvieron arriba por más de 10 puntos. Ya sabemos cómo fue el final de dichas historias: con intensidad insuficiente para superar a unas bestias incasables. Más que en el juego, los más ganadores de la NBA necesitaban un llamado al corazón, al orgullo. Esperen a una escuadra hambrienta en el próximo partido.

 

Escrito por: Jorge Fernández / @SirGeorgeF.
Foto: Bleacher Report.

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