Murray-Mitchell: duelo histórico que ambos merecieron ganar

Por naturaleza, el deporte es injusto. Son pocas las franquicias y los jugadores que pueden jactarse de haber ganado un título, especialmente en la NBA. Es una única oportunidad por año, un único torneo. Y son muchas las veces en las que un duelo entre dos estrellas hace que los espectadores deseen que nunca termine, tanto por el espectáculo que brindan las figuras, como para que ninguna quede eliminada. Jamal Murray y Donovan Mitchell representaron un enfrentamiento histórico. Murray sonrió al final de la noche, Mitchell lloró, pero de ninguno podemos olvidarnos.

 

Si los roles hubiesen sido al revés, nos sentiríamos tan mal por Murray como nos sentimos en este momento por Mitchell. Claramente, ambos sobresalieron al punto de identificarnos con ellos como pocas veces ocurre. Cargaron a sus equipos durante una intensa serie de siete juegos. En el camino rompieron varias marcas, e incluso se codearon con Michael Jordan.

 

Murray y Mitchell, de récord en récord

 

Los dos jóvenes tuvieron dos partidos de 50 o más puntos. Hecho inédito en la historia de la postemporada. Si bien otros jugadores -solo tres- lo consiguieron, nunca se había ocurrido por dos rivales en una misma serie. Semejante dato es más que suficiente, pero apenas es el comienzo.

 

Jamal Murray y Donovan Mitchell se convirtieron en la primera dupla desde 2017 en promediar más de 30 puntos por juego, acertando el 50% o más de sus lanzamientos. Los últimos en conseguirlo fueron dos leyendas vivientes: LeBron James y Kevin Durant.

 

Mitchell logró terminar como líder en solitario en la lista de jugadores con más triples anotados en una serie de Playoffs, con 33 en total. Jamal Murray quedó justo detrás, con 32, empatado con Stephen Curry.

 

 

El dueto se combinó para 475 puntos en total. Nuevo récord para dos jugadores contrarios en la historia de la NBA. Superaron a Jerry West y John Havlicek (463).

 

 

Cabe destacar que en el decisivo juego 7 ambos fueron neutralizados: Murray tuvo 17 puntos, 7/21 TC (33.3%), y Mitchell tuvo 22 puntos, 9/22 en TC (40.9%), además de 9 pérdidas. Así de extraordinarias fueron sus actuaciones previas, que a pesar de un último partido más regular que bueno, terminaron implantando nuevas marcas.

 

Suena la chicharra. El lanzamiento de Mike Conley coquetea con el aro, pero termina saliendo. Jamal Murray levanta los brazos, con un evidente shock tras una secuencia que le quitó el aliento a todos. Por su parte, Donovan Mitchell se deja caer al tabloncillo, destrozado. Segundos después se levanta, con los ojos llorosos, motivado por el consuelo del canadiense. Se abrazan y demuestran el máximo respeto que tienen el uno por el otro. Emocionante.

 

 

Ellos hicieron que la serie se convirtiera en un clásico instantáneo e inolvidable, digno de una final. Hicieron que todo el mundo del baloncesto estuviese expectante para verlos.

 

Dieron el ejemplo tanto dentro como fuera de la cancha. Cada vez que Mitchell tenía una actuación destacada, y acaparaba más atención que el resto, nos recordaba a través de sus redes sociales la lucha más importante en la que estaba: la lucha contra el racismo. De igual forma nos queda grabada la imagen de Murray, camino a vestidores tras el juego 6, agachado, exhausto y sumamente movido por todo lo que había significado su actuación previa.

 

Lo injusto del deporte lo dota de una fantástica belleza. Todos aguardamos por la revancha que los dioses del baloncesto le deben a Donovan Mitchell. ¿Cuándo? Esa es la pregunta. Mientras que esta pudo haber sido la revancha de Jamal Murray, después de haber sido eliminado por Portland en otro drámatico game 7 en 2019. Algo sí tenemos claro: tendremos la fortuna de disfrutar de dos auténticos cracks por mucho tiempo. Aplaudamos y agradezcamos por ello.

 

Escrito por: Jorge Fernández / @SirGeorgeF.
Foto: NBA.

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