Eduardo Escobar es el gran mentor de Ildemaro Vargas (+Videos)

A sus 31 años, el venezolano Eduardo Escobar es un beisbolista establecido en Grandes Ligas y un pilar de Diamondbacks de Arizona.

 

Su capacidad ofensiva y sobre todo su jerarquía, ganada tras disputar nueve torneos en el circuito, lo convierten en un referente del equipo, además de un mentor de talentos como su compatriota Ildemaro Vargas.

 

En una conversación con Fernando Arreaza, conductor de El Camerino TV, Escobar señaló que “colocó bajo su manto” a un Vargas que trata de ganarse un puesto en el róster de Arizona durante los Entrenamientos de Verano que se realizan en el Chase Field de Phoenix.

 

 

Vargas, quien este jueves cumple 29 primaveras, quiere convertirse en un pelotero regular en la Major League Baseball (MLB) y hace lo humanamente posible para que Torey Lovullo, mánager de los cascabeles, quede satisfecho con su rendimiento y lo incluya en la plantilla de Arizona.

 

Escobar, un líder dentro de la tropa desértica, aprovecha cada práctica para motivar a Vargas a trabajar con intensidad.

 

Cree que este último posee condiciones únicas para la disciplina y por eso vaticina que será un exponente regular en corto plazo.

 

“Tengo buena relación con Vargas desde hace muchos años y él se ha dejado aconsejar por mí”, explicó Escobar.

“Siempre le digo que entrene fuerte y se prepare mentalmente para que esté listo en el momento que le toque su oportunidad. Su chance llegará pronto”.

 

Eduardo Escobar se identifica con Ildemaro Vargas

Escobar (antesalista) y Vargas (segunda base y campocorto) son infielders. De hecho, Escobar aseguró que Vargas le recuerda bastante a sí mismo cuando irrumpió en la MLB en 2011 con Medias Blancas de Chicago.

 

En 2011 Escobar tenía 22 primaveras y deseaba actuar a diario, algo que tardó en conseguir pues lo logró en 2014 con Mellizos de Minnesota. Por esa razón, siempre le dice a Vargas que no se desespere ante la falta de continuidad. A su juicio, “la paciencia es la clave del éxito”.

 

“Siempre le digo a Ildemaro Vargas que yo pasé lo que él vive ahora. Lo insto a tener paciencia porque cuando llegue su chance debe aprovecharlo. Hay algunos deportistas que tienen prioridad de jugar ahorita, pero cuando Dios le dé la oportunidad, debe estar listo para el reto”.

 

La relación de Escobar y Vargas no se limita a las conversaciones. Durante la cuarentena por coronavirus, el primero abrió las puertas de su casa en Estados Unidos para que el último mejorara su capacidad de batear y fildear.

 A esos ensayos, que se extendieron de marzo a julio, asistió Juniel Querecuto, utility criollo de 27 calendarios.

 

“En mi casa, que está aquí en Arizona, tengo una jaula de bateo y una especie de infield. Desde que comenzó esta pandemia en marzo, nunca dejé de entrenar con Juniel Querecuto e Ildemaro Vargas. Eso ayudó a que los dos muchachos llegaran en buena forma al Summer Camp”.

 

Los mentores del antesalista venezolano

Mientras Vargas sobresale en los duelos interescuadras pautados por Arizona, Escobar rememoró sus comienzos en la MLB.

 

 Siente que la función que cumple actualmente es la misma que realizaron algunos veteranos con él en cursos anteriores.

 

“Lo que estoy haciendo con Ildemaro Vargas es lo mismo que realizaron Orlando Hudson y Omar Vizquel conmigo cuando era novato. Yo era utility y quería jugar todos los días, pero ellos me motivaron a entrenar y a mantener la calma. Sus consejos fueron valiosos”.

 

Tanto Hudson como Vizquel compartieron con Escobar en las filas de los patiblancos. El tercera base, oriundo de La Pica, estado Aragua, no dudó un instante en decir que durante los dos torneos que prestó sus servicios para Chicago aprendió los secretos para ser un atleta.

 

“Medias Blancas de Chicago es una escuadra de la que guardo buenos recuerdos, porque representó una verdadera escuela para mí. Allí Hudson me dijo que nunca dejara de practicar fuerte, porque mi día llegaría. Gracias a Dios, eso se dio años más tarde”.

 

Un pelotero con números redondos

Escobar, quien hasta ahora defendió las franelas de Chicago, Minnesota y Arizona, registró buenos números en sus primeros 928 encuentros en la Meca de la Pelota. Promedió .260 con 182 dobles, 29 triples, 106 jonrones, 426 impulsadas y 404 anotadas.

 

En 2019 demostró ser un astro de MLB al redondear la mejor temporada de su trayectoria. Bateó .269 con 29 tubeyes, 10 triangulares, 35 cuadrangulares, 118 empujadas y 94 marcadas en 158 partidos con Arizona, que hace vida en la División Oeste de la Liga Nacional.

 

Consolidarse en Las Mayores no resultó fácil, porque al principio se vio limitado a la suplencia y por esa causa disfruta cada minuto sobre los diamantes. Se definió como un amante del béisbol y por eso no teme laborar en la era del COVID-19.

 

“Yo soy un fiebrúo y muero por jugar. Desde que se paró todo esto de la MLB, yo solo le pedía a Dios que se dieran las cosas para que hubiera campaña. Quería que volviera la normalidad para regresar al terreno”.  

 

Aunque respeta la decisión tomada por su compañero Mike Leake (pítcher) de ausentarse en 2020 por temor al coronavirus, el aragüeño admitió que mientras se mantenga en óptimas condiciones físicas nunca dejara de trabajar, porque ser grandeliga es un privilegio.

 

“Sé que esta pandemia ha traído mucha muerte y complicaciones para el mundo, pero por mi mente no pasó la posibilidad de no jugar. El día que eso pase tendré más de 40 años y seguramente me veré forzado a retirarme. Soy una persona que amo lo que hago, porque tengo una verdadera vocación por el béisbol”.

 

 

Escrito Por: Joseph Ñambre | @JosephSports27

 

Foto: Alejandro Villegas |@alejandrovg32

 

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