Rumbo al Mundial: Brasil, la cuna de «Mano Santa»

25 agosto 2019

Brasil, pese a estar en un pequeño bache irregular de resultados, es una de las grandes potencias basquetbolísticas existentes. Sus dos títulos en campeonatos mundiales y las tres medallas de bronce obtenidas en los Juegos Olímpicos así lo confirman.

Luego del fracaso estrepitoso que significó quedar afuera en primera ronda de los JJOO de Río 2016, con derrota incluida ante su clásico rival (Argentina), querrán lavar su imagen un poco en el Mundial de China 2019. En el país asiático compartirán el grupo F con Grecia, Nueva Zelanda y Montenegro.

Pero la historia amazónica en el deporte de las canastas es riquísima y no solo por sus títulos, sino por ser la cuna de un gran jugador, una leyenda del baloncesto internacional que triunfó en Europa y rechazó ir a la NBA. Se trata de Oscar »Mano Santa» Schmidt.

Éxitos iniciales

Los primeros 30 años de historia de la Selección de Brasil son una época de gestas y hazañas que ahora se añoran.

Campeones del Mundo en Chile 1959 y en su casa cuatro años después, el seleccionado sudamericano se erigía como una superpotencia, puesto que siguieron cosechando grandes resultados, como el bronce en Uruguay 1967 y el segundo puesto en Yugoslavia 1970.

En el aspecto olímpico lograron montarse en el podio en tres ocasiones (1948, 1960, 1964), todas ellas luego de ganar el juego por la medalla de bronce. Casi repiten el mismo desempeño en México 68, aunque la Unión Soviética frustró sus aspiraciones.

Esas serían las últimas medallas internacionales que obtendrían los amazónicos, quienes se veían rezagados en comparación de otras grandes escuelas de baloncesto que emergían. Yugoslavia, la URSS y Estados Unidos ocupaban siempre los puestos de vanguardia.

Solo un tercer lugar en el Mundial de Filipinas 1978 birló la mala racha que se les avecinaba.

Plantel de Brasil Campeón del Mundo en 1963 (Foto: Bala na Cesta.com)

Nació «Mano Santa»

En el campeonato desarrollado en Filipinas debutó un joven escolta de 2.05 nacido en Río Grande do Norte. Su nombre era Oscar Schmidt.

A pesar de tener 20 años, su impacto fue inmediato: integró el quinteto ideal del torneo junto a Kresimir Cosic, Drazen Delipagic, Dragan Kicanovic y Vladimir Tkachenko.

Por aquella época militaba en Esporte Clube Sirio, donde se dio a conocer ganando el Sudamericano de Clubes y la Copa Intercontinental en 1979.

En 1980 haría su primera presentación en unos Juegos Olimpicos. El escenario era Moscú.

Schmidt anotaría 23 en la victoria 72-70 sobre Checoslovaquia. 25 en la caída ante los soviéticos 101-88 y terminaría su accionar en la fase de grupos con 26 unidades en la paliza 134-67 propinada a India.

En la ronda por las preseas Brasil sucumbió 96-95 en un definitivo duelo que les hubiese permitido aspirar a un escalón en el podio. Finalizarían quintos.

En 1982 promedió 21 puntos en un decepcionante performance de la Canarinha en el Mundial de Colombia, en el cual cayeron en la ronda de grupos. Precisamente en 1982 haría sus maletas e iría al Juvecaserta italiano.

Trascendencia europea

Desde 1982 hasta 1990, Caserta se convirtió en el hogar de «Mano Santa», como se le apodó a Schmidt.

Siete veces máximo anotador de la Lega Basket Serie A, ganador de la Copa Italia en 1988, y finalista de la Recopa de Europa en 1989.

Todo esto le hizo merecedor de que la camiseta con el número 18 que usó durante un largo periodo en la escuadra italiana fuese retirado. Posteriormente cambiaría de aires, marchando a otro combinado del país de la bota: Pallacanestro Pavia.

Tres años ahí también sirvieron para tener el mismo honor que en Caserta, solo que esta vez el número era el 11.

Hazañas en Brasil

Antes de la década de los 90’s, la FIBA y la NBA estaban en aceras totalmente opuestas. Nunca un jugador que haya jugado en el baloncesto rentado de los Estados Unidos podría defender los colores de su país.

Esto quizás hizo que «Mano Santa», drafteado en 1984 por New Jersey Nets, nunca pisara una cancha en la mejor competencia de baloncesto del planeta.

Sin embargo, debía hacer que el rechazo a la NBA valiera la pena y traducir sus grandes hazañas individuales en algo colectivo. Cosa que sucedió en el Mundial de España 1986, en donde Brasil no logró una medalla, pero Schmidt llevó su liderazgo ofensivo a otro nivel.

Fueron encasillados en el Grupo A junto a los locales, Panamá, Francia, Corea del Norte y Grecia. Solo Francia les derrotó, y entre esas victorias destacó la lograda ante los ibéricos, que a la postre sería clave.

Los resultados cosechados en la ronda de grupos se arrastraban a la próxima instancia.

En la segunda fase tenían que medirse a la URSS de Sabonis, y aunque lucharon, no sería suficiente, dado que perdieron 110-101 en un gran duelo.

No obstante, esa victoria no impidió que avanzaran a semifinales en detrimento de España que se vio afectada por el revés propinado por los amazónicos en las primeras jornadas.

Entre los cuatro mejores de nuevo chocarían con un muro de las tres potencia de aquel tiempo.

Vencidos en semis por USA (96-80) y superados por Yugoslavia (117-91), se alzarían con un meritorio cuarto puesto, pero igual estaba el sabor amargo de irse con las manos vacías.

Oscar «Mano Santa» Schmidt, como ya era habitual, fue elegido en el quinteto ideal.

Óscar Schmidt en el Mundial 1986

Héroe en Indianapolis

Los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987 atestiguaron uno de los mayores hitos del deporte de la canasta brasilero.

Brasil había clasificado cómodamente a la final del torneo contra el anfitrión y vigente campeón del Mundo: Estados Unidos.

Los norteamericanos acudían a la cita con jugadores universitarios de la NCAA. Sin embargo, nadie podía negar la altísima calidad de aquel cuadro.

Oscar Schmidt había sumado 53 puntos en el enfrentamiento de semifinales ante México, que terminó en un irreal 137-116.

La población de Indiana mantenía la expectativa de que su país, fiel a su tradición, ganara el oro como en Caracas 1983. Tanto así que 16.000 personas llenaron el Market Square Arena. Nada parecía asomar lo contrario. Al descanso la nación de las barras y las estrellas imponían condiciones 68-54 al medio tiempo.

David Robinson, Willie Anderson, Danny Manning y Dean Garrett eran la bujía de un estilo rápido de baloncesto basado en correr y lanzar.

Brasil, que también profesaba el mismo estilo, se recuperó de una manera épica en el complemento y mucho de esa reacción tuvo que ver con «Mano Santa». Nada más y nada menos que 35 puntos en la segunda mitad endosó el escolta.

Ya era heroico, y al momento de sonar la chicharra el marcador reflejaba un 120-115 que le daba una medalla de oro histórica a su país. Una medalla que hacía que valiera la pena renegar de la NBA.

«Mano Santa» celebra ante Estados Unidos (Foto: Arizona Daily Star)

Historia viva

Los años siguientes tuvieron a Oscar en lo suyo, disputó tres juegos olímpicos más (1988, 1992, 1996), y en todos acabó como mejor anotador.

En Seúl 88 promedió 42.3 tantos por partido, un récord que hasta ahora no se ha visto rebasado.

Con 1093 unidades, es el máximo anotador en total de la historia de los JJOO, y no solo ahí dejo huella, pues también posee el mismo reconocimiento en los mundiales con 843 puntos.

Se mantuvo jugado hasta 2003, retirándose en Flamengo, club en el cual también le fue retirada su camiseta. La historia de «Mano Santa» estaba escrita.

Juventud y experiencia en China

Los amazónicos tendrán un mixto de jugadores jóvenes y veteranos en la justa mundialista.

Yago Mateus, Didi Louzada y Bruno Caboclo no pasan de los 23 años. Por su parte, Marcelinho Huertas, Anderson Varejao y Leandrinho Barbosa tienen 36 años por igual.

Si bien el recorrido de éstos últimos premia sobre el resto, las responsabilidades estarán muy compartidas. Brasil tiene con qué ser una de las dos mejores selecciones de América y así obtener su pase a Tokio 2020. La lección es clara: nunca subestimen a una tierra santa.

Palmarés

  • FIBA Américas: Oro (1984, 1988, 2005, 2009) plata (2001, 2011) bronce (1989, 1992, 1995, 1997).
  • JJOO: Bronce (1948, 1960, 1964).
  • Mundial: Oro (1959, 1963), plata (1954, 1970), bronce (1967, 1978).
  • Juegos Panamericanos: Oro (1971, 1987, 1999, 2003, 2007, 2015), plata (1963, 1983), bronce (1951, 1955, 1959, 1975, 1979, 1995).

Escrito por: Alejandro Jesús Fernández / @AlejoFer1398
Foto: JotDown.es