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Los Bulls de Jordan: la dinastía que pudo ganar un título más

La dinastía de los Bulls y el séptimo título que nunca llegó
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Un año más. Eso era lo que pedía sin cesar la fanaticada de los Chicago Bulls luego de que el conjunto astado se alzara con el sexto título de la NBA en ocho años. No obstante, su “último baile” era la crónica de una muerte anunciada, y no habría un Michael Jordan o un Phil Jackson que valiese para revertir dicha realidad.

El último capítulo de “The Last Dance” nos deja claro que los Bulls del 98′ tenían reservas para intentarlo nuevamente. Además, si había algún equipo que merecía plena confianza, era ese. A pesar de ello, y como repasamos cinco semanas atrás, los miembros de la dinastía sabían que su camino estaba por terminar.

Reconstrucción forzada

Antes de que comenzara la temporada 1997-1998, la gerencia de Chicago estableció las condiciones y los deseos de la franquicia de cara al futuro. El mensaje fue muy claro, no daba espacio a un cambio de idea: “ustedes podrán ganar los 82 partidos y el título, pero vamos a reconstruir al final de la campaña“.

Los protagonistas:

  • Michael Jordan asegura que en el momento no discutió el porqué de la decisión. De hecho él tenía sus propias conjeturas al respecto. Para él, no había necesidad de crear semejante alboroto sobre el final de la dinastía.

    Concluye con una declaración que seguramente generó todo tipo de emociones en el corazón de Chicago: “¿Crees que los que ganaron hubiesen firmado un contrato de un año para ir por el séptimo? Sí, hubiesen firmado. ¿Yo? También hubiese firmado
  • Jerry Krause, gerente general, nunca estuvo abierto a debatir acerca de la reconstrucción o no. Era su decisión, y estaba en todo el derecho de tomarla.

    Aun así, son las formas y no el fondo lo que más se le criticó. ¿Por qué anunciarle la muerte a un equipo bicampeón antes de que este caiga en el tabloncillo?
  • Jerry Reinsdorf, dueño de la franquicia, comenta en el documental que “hubiese sido suicida” intentar volver a firmar a los gestores del sexto título -y del segundo three-peat-. Su valor de mercado iba a ser mucho más alto.

    Le ofreció a Phil Jackson quedarse, pero este último declinó la oferta. Aunado a ello, Reinsdorf cree que si Michael se hubiese quedado, en dos años lo hubiesen rodeado del talento suficiente para volver a contender por el título.
  • Phil Jackson sintió que su trabajo estaba hecho, y decidió descansar. Volvería, pero no a los Bulls sino a los Lakers, equipo con el que ganó casi tantos anillos como ganó en Chicago.

Del núcleo importante de la 97′-98′, solo Toni Kukoc y Ron Harper repitieron el año siguiente. Mención honorífica para Bill Wennington, quien continuó como jugador de rol desde el banco.

Entre retiros, cambios y dejados en libertad, la dinastía que seguramente hubiese estado dispuesta a seguir haciendo historia, desapareció.

Debacle inminente

Durante las seis siguientes temporadas, los Chicago Bulls ganarían 119 partidos, menos de los que ganaron en las últimas dos campañas de la dinastía (131 juegos).

No volvieron a los Playoffs hasta la 2004-2005. Tuvieron que esperar hasta la 2010-2011 para ganar tantos partidos como ganaron en la 97′-98′ (62-20).

2011 fue el único año en el que los Bulls alcanzaron las Finales de Conferencia, y el Heat de LeBron, Wade y Bosh los aplastó (1-4). Aún siguen en la no tan dulce espera de volver siquiera a participar en una final.

¿Cómo están los Bulls hoy?

Actualmente los Bulls están viviendo una nueva reconstrucción. El tren de un posible equipo campeón pasó dos veces sin éxito: en 2010 con Derrick Rose, Luol Deng, Carlos Boozer y Joakim Noah. Y en 2015 con Rose y Noah nuevamente, junto a Jimmy Butler y Paul Gasol. Pero la “doble L” los liquidó: lesiones y LeBron James.

Cuando se paró la liga, Chicago ya tenía por sentado su tercera temporada perdedora consecutiva, con un récord de 22-43.

La estrella es Zach LaVine, quien este año demostró que es más que un jugador de clavadas: 25.5 puntos, 4.8 rebotes, 4.2 asistencias y 1.5 robos por juego. Está rodeado por novatos prometedores, como Coby White y Wendell Carter.

Hay presencia europea: está el rodado Tomáš Satoranský (República Checa) y el aún joven Lauri Markkanen (Finlandia). De este último se espera un salto de calidad que lo distinga del resto más temprano que tarde. La nota negativa es que el finlandés no está contento con el trato que ha recibido del equipo.

La media de edad del equipo es de tan solo 24.1 años. Desde diciembre de 2018 los dirige Jim Boylen, quien como asistente estuvo presente en los dos títulos de los Houston Rockets, y en el último título que ganó San Antonio.

Carácter, motivación y talento

Si bien la actual escuadra posee jugadores interesantes, claramente no basta ni para volver a Playoffs. No en estos momentos. Los jóvenes deben acoplarse, y los Bulls deben convertirse en un verdadero equipo. En una familia.

Por lo pronto necesitarán paciencia de la gerencia para construir carácter en la plantilla, además de buenas selecciones en el draft. Y por supuesto, un agente libre de peso, porque por más que LaVine esté a un nivel superlativo, no será suficiente con él.

The Last Dance” llegó en el momento perfecto para ellos. Y si no es la motivación para que cada miembro del equipo -desde la gerencia hasta la plantilla- se supere y dé un paso al frente, las preocupaciones continuarán. Solo el tiempo lo dirá.

De izquierda a derecha: Markkanen, LaVine, Carter y White

Escrito por: Jorge Fernández / @SirGeorgeF
Fotos: NBA, ESPN, SLAM, Chicago Sun Times.
Fuentes: Documental “The Last Dance“, Basketball Reference.

Jorge Fernandez

Estudiante de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Coordinador de la sección de baloncesto.

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