¡LOS NUESTROS PRIMERO!

Con hambre y escaso de minutos: Carlos Tévez y su amarga suplencia en la Superfinal

carlos tévez

Nació para defender los colores bosteros para la posteridad, con su carácter y personalidad se ganó a la hinchada de manera eterna. Fue a Europa a recorrer los mejores estadios, también ganó y disfrutó de los éxitos a niveles internacionales. Es Carlos Tévez, un hijo predilecto de Boca Juniors.

Muy pocos como Carlitos para ejemplificar el amor por un club. El de Fuerte Apache siempre fue un león indomable a cual fuera el país que lo acogiera, vivió si aventura en China y regresó con una convicción irrefutable: levantar la Libertadores con Boca.

Hizo lo posible, hasta imposible, para cumplir el deseo que necesitaba para retirarse feliz. Aportó experiencia, sapiencia y amor para llevar al xeneize a la final de la Copa Libertadores 2018. En esa instancia, como para no olvidarlo jamás, lo esperó River Plate y todo gen ganador.

Le faltaron minutos para sacar diferencias

El hombre que jugó mundiales, que defendió a la albiceleste y puso siempre en alto, como muy pocos, a los colores azul y oro. Era el hombre más experimentado del plantel para la final ante River y poco de tiempo gozó para dejar su huella.

Guillermo Barros Schelotto defendió la teoría de un solo punta, y al no tener a Ramón Ábila al cien por ciento de sus condiciones prefirió a Darío Benedetto. Una decisión irrefutable, y que el propio Pipa le acuñó con un golazo al 44′.

Sin embargo, en las finales pasan cosas que en cuestión de segundos te cambian el panorama. El entrenador sacó a Benedetto y apostó por Wanchope al 62′, una decisión que terminó por influir de manera determinante por lo que restó de cotejo.

Si no usaste a un jugador que no estaba totalmente recuperado de lesión, ¿por qué tenía que ser el primer cambio? Tévez, en cambio, venía fresco y con hambre de ser influyente. También estaba Mauro Zárate y tampoco lo usó.

Pasaron los minutos, entró Gago, luego Jara y justo después del bombazo de Quintero fue que Guillermo llamó a Carlitos. Ya cuando perdían, estaban con diez y con menos de 15 minutos para darlo vuelta en la prórroga.

No había en el banquillo alguien con más ganas que Tévez, no importan tampoco los cambios obligados por situaciones de juego. Tenía que jugar y con más tiempo, su sola presencia infunde respeto ante cualquier equipo.

Perdió tres finales de Copa América, dos de Champions League y otras más, también levantó copas importantes pero ninguna como la que dejó escapar este domingo en el Santiago Bernabéu. Quería revancha y no se lo permitieron.

Escrito por: Raúl Zambrano Cabello / @RaulZambrano7.

Foto: Cortesía.

Emil Fadlallah