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De paseo en el Coliseo: Juanfer no sabe como lo hace y nosotros tampoco

Juanfer Quintero

Es prácticamente imposible descifrar que piensa otra persona, la ciencia avanza y no ha podido entrar en la mente del ser humano, luce hasta improbable que eso llegara a ocurrir algún día. Mientras tanto, Juanfer Quintero se ríe de todos los necesitan explicaciones.

El mundo quiere saber qué le pasa a Quinterito, exige respuestas. Por qué actúa como lo hace y qué lo lleva a ser tan frío para tomar ciertas decisiones con el balón en su pierna izquierda. Ya demostró que no le importa el contexto para dejar su huella, él simplemente aparece, frota la lámpara y se marcha. Estuvo en dos Mundiales, jugó en Europa y ganó una Libertadores con 25 años de edad.

Una veces se retira tranquilo y otras con la cabeza gacha, no por decepción sino porque él tampoco sabe lo que hace.

Su clase magistral en el Santiago Bernabéu, ante Boca Juniors por la final de Copa Libertadores, terminó por encumbrar la carrera de Juan Fernando Quintero Paniagua. Hombre que proviene de Medellín y con una historia de superación que vale la pena destacar.

Ni perder la figura paterna, a pocos meses de nacer, frenó a Quinterito. Otros prefieren culpar a la vida por las desgracias, él creyó en su talento sin nunca saber qué pasó con su papá, quien seguramente desde el cielo celebró el bombazo que clavó en el arco sur del coliseo del Real Madrid, y frente a los bosteros para hacerlo inolvidable.

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Una vez Juan Román Riquelme dijo: “¿Correr? Eso lo hace cualquiera. Pensar más rápido que el resto, es de muy pocos”. A esa filosofía se apega el hijo de Lina María Paniagua, mujer que parió en enero del 1993.

Toda la parcialidad riverplatense pedía a gritos ver a Juanfer, incluso Lionel Messi que estaba en el palco. Hasta Florentino Pérez necesitaba ver esa zurda folklórica pasearse por el mítico césped en el que también brilló James Rodríguez, parcero de Quintero desde que tenía 9 años.

Fueron complacidos con su presencia y montó un repertorio de primer mundo en un escenario de Champions. El ambiente europeo no hizo que perdiera su rumbo, sabía que su norte era el sur y la Libertadores estaba en juego.

Influyó en los tres goles

Perdía River, pero no por mucho tiempo. El colombiano inició la jugada del empate, pasó el balón limpio a Nacho Fernández para que se conectara con Palacios y Pratto recibiera con el arco de frente para vacunar. Luego siguió su pintura, jugaron a fuera y recibió desmarcado en el borde del área grande para sacar el latigazo.

“Busqué el espacio, controlé y pateé. Trabajé en la definición y salió un bonito gol. Quiero felicitar a mis compañeros, hicimos una gran Copa Libertadores”, declaró el hijo ilustre de la Comuna 13 de Medallo. Se destaca su gol, pero la realidad es que fue más oportuna su personalidad para cambiarle la cara al equipo de Gallardo.

En la prórroga, con Boca jugado, inició el tercer gol con un taconazo iluminado para servirle la número 5 a ‘Pity’ Matínez, que se fue solito al arco para claver el 3-1 final. Hizo de todo, lo que quiso y cuando lo quiso, su gesta no será olvidada nunca más. No le importa si juega 90′, 45′, o los 30 de la prórroga, está para dejar su sello.

Sacó a la gente de Boca, puso a vibrar a los de River, enamoró al palco del Bernabéu, flechó a Florentino, puso de pie a Messi y a James, emocionó a Falcao, le dio la cuarta al Millonario y comandó la fiesta. Seguramente en la mañana del lunes fue el primero que bajó a desayunar.

Escrito por: Raúl Zambrano Cabello / @RaulZambrano7.

Foto: El País

Raúl Zambrano Cabello

Licenciado en Comunicación Social egresado de la UCSAR. Desde el 2015 en los medios deportivos y toda la vida casado con el deporte. Pasé por El Nacional Web, Ovación Deportes y Deportivo La Guaira. "Mis dos complementos perfectos son: escribir con pasión y vivir el deporte día tras día".