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Rumbo al Mundial: Francia, a mantenerse en la cima

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Hablar de Francia en baloncesto es hablar acerca de una eminencia, quien desde sus inicios ha sido escuela continental y global. “Les Bleus” son una de las naciones con más historia en el deporte de las alturas.

Incluso el primer partido de baloncesto en Francia fue en el siglo XVIII. Se dio el 27 de diciembre de 1893 en una universidad cristiana.

La Primera Guerra Mundial, paradójicamente, colaboró con la proliferación del básquet en el país europeo. Debido a la presencia de norteamericanos en territorio francés se aceleró el desarrollo del mencionado deporte.

De hecho, en 1919 París fue la sede de los “Juegos Aliados”. Allí se concentraron los aliados de la Primera Guerra Mundial y compitieron en 13 disciplinas, entre las que se encontraba el básquetbol. La selecciones militares de Estados Unidos, Italia y Francia se enfrentaron entre sí.

Los norteamericanos fueron una aplanadora (93-8) y los italianos se impusieron de igual forma con facilidad (15-3). No obstante, más de 15.000 personas que asistieron al Stade Pershing fueron testigo de un deporte que los enamoró al instante.

USA vs Francia, 1919 (Foto: Biblioteca Nacional de Francia)

Primeros roces oficiales

Los dos primeros partidos “oficiales” de la selección de Francia fueron ante su similar de Italia, entre 1926 y 1927. La “azzurra” venció a “Los Blues” en ambas oportunidades.

La primera victoria llegó un año después, en 1928, cuando los franceses vencieron a Bélgica. Cinco años después Francia se unió a FIBA Europa, y solo tuvieron que esperar par de calendarios para debutar en un Campeonato Europeo, el primero en la historia.

Francia culminó en el quinto lugar. Perdió el primer partido ante Checoslovaquia, y quedaron fuera de la disputa por el título. Luego derrotaron a Bélgica y a Italia para consolarse con un aceptable top cinco.

Rápidamente lograron subirse al podio. Fue en 1937, cuando un triunfo sobre Polonia (27-24) les dio la presea de bronce. En semifinales Italia vengó la caída de años anteriores (36-32).

En 1939 no pudieron defender su puesto entre las tres mejores selecciones de Europa. Lituania, Letonia y Polonia fueron mejores.

Luego del parón por la Segunda Guerra Mundial, Francia se mantuvo como una selección top en el continente europeo, aunque no se subió al podio ni en 1946 (cuartos) ni en 1947 (quintos).

En la élite global

Londres 1948 fue la primera experiencia olímpica de la selección de baloncesto de Francia. Y si a los resultados nos remitimos, fue una de las dos mejores.

“Les Blues” vencieron a Irán, Irlanda y Cuba en la fase de grupos. Solo fueron superados por México. En cuartos de final dieron cuenta de Chile tras un tiempo extra (53-52) y en semifinales 16 puntos de René Derency despidieron a Brasil (43-33).

En la final los esperaba el país que hasta hace poco los había contagiado del basket: Estados Unidos. La paliza no fue como en los “Juegos Aliados”, pero bastó para darle el oro cómodamente a los norteamericanos (65-21).

 André Buffiere fue el capitán de aquella gloriosa selección gala (Foto: Gallica)

Un año después de los JJ.OO volvieron a subirse al podio de Europa. Se quedaron con la medalla de plata tras perder ante Egipto. Sí, Egipto, que además organizó dicho torneo.

La última presea les permitió debutar en una Copa Mundial. Fue Argentina 1950. Accedieron a la ronda final y allí cayeron en los cinco encuentros. En todo el torneo solo le ganaron a Perú (49-46). No obstante, terminaron sextos.

Volvieron a estar entre los mejores del viejo continente al sumar medallas de bronce en 1951 y 1953. Bajo la mesa pasó el octavo lugar obtenido en las Olimpiadas de 1952.

Destacaron en el Mundial de 1954, en donde ganaron cuatro partidos y perdieron cinco. Lograron un meritorio cuarto puesto, justo a las puertas del podio. Dicha casilla la ocuparon nuevamente en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956. Tuvieron la mala suerte de cruzarse en las semifinales con la Unión Soviética (88-41). Uruguay impidió que obtuviesen otra medalla olímpica (67-47).

Conjunto que obtuvo el bronce europeo en 1951 (Foto: Chorale Roanne Basket)

La caída libre de Francia

En 1957 los galos obtuvieron un poco alentador octavo puesto en Europa. André Buffiere, otrora capitán de la selección que alcanzó un subcampeonato olímpico, tomó las riendas del equipo y logró una medalla más. Fue de bronce, en Turquía 1959.

Sin embargo, decepcionaron en los JJ.OO de 1960 al terminar décimos y en el Campeonato Europeo de 1961 con un insuficiente quinto lugar. Las medallas empezaban a ser esquivas.

Apoyados por Maxime Dorigo y sus 17.2 puntos por juego, Francia se codeó con los grandes una vez más en el Mundial de Brasil 1963. Finalizaron quintos, detrás de las grandes potencias de la época: Brasil, Yugoslavia, Unión Soviética y Estados Unidos.

Maxime Dorigo fue un pivot imponente (Foto: Federación Francesa de Baloncesto)

El Mundial de Brasil 1963 fue el último que jugó Francia en más de 20 años. Algo que lucía improbable luego de semejante inicio. La misma situación la vivieron con las justas olímpicas: una sequía superior a las dos décadas.

En nueve Campeonatos de Europa disputados entre 1963 y 1983 los galos nunca se subieron al podio y apenas estuvieron una vez entre los mejores cinco (1983). Un completo desastre.

Parecía que la fiebre y el amor por la pelota y la canasta estaba desapareciendo. O simplemente los demás países estaban más enamorados del baloncesto.

Regreso global fallido

Retornaron a las Olimpiadas en 1984 tras terminar terceros en el Preolímpico de ese mismo año, el cual tuvieron el honor de organizar. Desafortunadamente para ellos, apenas le ganaron a Egipto para evitar ser el peor conjunto.

A la justa mundial volvieron en 1986. Fueron eliminados a las primeras de cambio, pero al menos con la frente en alto.

Vencieron a la Brasil de Oscar Schmidt (93-85) y lucharon de tú a tú contra la Grecia de Nick Gallis, el mejor anotador de la época (87-84). Precisamente esa derrota fue la que premió a los griegos en la fase de grupos y les dio el pase a la siguiente ronda.

Continuó la sequía de medallas en Europa. Novenos en 1987, sextos en 1989, cuartos en 1991, séptimos en 1993, octavos en 1995, décimos en 1997 y cuartos en 1999.

Aunque el FIBA Europa de 1999 tuvo una particularidad: fue en Francia y otorgó cinco cupos a las Olimpiadas de Sydney 2000 -excluyendo a Yugoslavia que clasificó por ser campeón mundial-.

Liderados por Antoine Rigaudeau durante todo el torneo, los “Blues” supieron qué era pelearle a los grandes una vez más. Solo la Yugoslavia de Bodiroga les ganó en la ronda inicial. España, Rusia y Eslovenia fueron las víctimas galas en la segunda fase.

En los cuartos de final 18 puntos de Rigaudeau se quitaron de encima a Hedo Türkoğlu y Turquía (66-63). Luego España (70-63) y Yugoslavia (74-62) evitaron que Francia acabase su mala racha. Aunque ese cuarto puesto bastó para que la esperanza volviese.

Rigaudeau, bicampeón de Euroliga y de Italia, aunado a otro campeonato en Francia (Foto: WhoPopular)

Plata de oro

Los franceses llegaron a Sydney 2000 sin nada que perder. Difícilmente podría irles peor que en 1984. Partido a partido, sin presa. Ese era el lema.

En el debut apalearon a Nueva Zelanda (76-50). Lituania los puso en su sitio (81-63). 29 puntos de Rigaudeau opacaron a la China de un joven Yao Ming (82-70). Italia, vigente campeón de Europa, no admitió ninguna sorpresa (67-57). Finalmente Estados Unidos se fajó para ganarles el último encuentro de la fase de grupos (106-94).

Una primera parte perfecta ante Steve Nash y Canadá (38-23) terminó por ser la clave para vencer por marcador final de 68-63 y avanzar a semifinales olímpicas por primera vez desde 1956, casualmente también en la tierra de los canguros.

Ante la Australia de Andrew Gaze el triunfo fue mucho más sencillo. Los superaron con facilidad en ambas mitades y ganaron por 76-52. Como cosa rara, los estadounidenses esperaban en la final. Jason Kidd, Ray Allen, Kevin Garnett y Vince Carter eran los nombres más destacados.

USA dejó las cosas claras en la primera mitad (46-32). Enorme mérito para Francia, que no tiró la toalla e incluso ganó por cuatro unidades el complemento. 85-75 fue el score final.

Rigaudeau tuvo un mal partido, y en vano fueron los 19 puntos, cuatro rebotes y cuatro asistencias de Laurent Sciarra. Así como en Londres 1948, el oro se iba para Norteamérica.

La plata significó la salida del sol para Francia. Una semilla pronto germinaría en otra generación muy talentosa que llenaría de alegría a toda la nación.

Laurent Sciarra (Francia) guió a los galos en la final (Foto: Gamma-Rapho via Getty Images)

Los Juniors arriban

Meses previos a las Olimpiadas del año 2000 se disputó el Campeonato de Europa categoría Junior, con jugadores que no sobrepasaban los 18 años. En la selección de Francia de esa categoría se encontraban un tal Tony Parker, Boris Diaw, Ronny Turiaf y Mickaël Piétrus, todos con futuro en la NBA.

Liderados por Parker y Piétrus, Francia derrotó tras un tiempo suplementario a Croacia (64-63) y se alzó con el título. Los tiempos venideros eran promisorios.

Tony Parker debutó un año después con la selección mayor, aunque los galos no tuvieron suerte y quedaron sextos.

En 2003 se le unió Boris Diaw, pero gozó de pocos minutos. Los 22.0 puntos por juego de Parker no bastaron para parar a Lituania (74-70) en semifinales ni a Italia en el juego por el bronce (69-67).

Para 2005 Francia estaba determinada a ganar, y para ello juntó a su trío junior de oro: Parker, Diaw y Piétrus, y trajo de vuelta a un ídolo que se había retirado de la selección cuatro años antes: Antoine Rigaudeau.

Con un solo triunfo accedieron a cuartos, en donde eliminaron a los lituanos (63-47). Grecia les puso el pie y remontó una diferencia de nueve puntos en el último cuarto para sacarlos de competencia en un juego rompe corazones 67-66). España pagó los platos rotos en el partido por el bronce (98-68).

Parker se torció el dedo dos días antes del Mundial de 2006 y los Spurs le negaron forzar en la cita mundial. Sin su líder, a Francia le costaría muchísimo más.

Lo terminaron pagando ante Grecia en cuartos, la eventual subcampeona (73-56). Los partidos de consolación les terminaron dando un notorio quinto puesto. Pero los galos tenían más por dar. Estaban de vuelta luego de décadas oscuras.

Parker en 2001 (Foto: Wikipedia)

Cuando Francia rozó la gloria

En el Eurobasket de 2007 perdieron contra Rusia, selección que concluyó su participación en dicho torneo ganando el oro. Por ende se ausentaron de las olimpiadas de 2008, fallo que procurarían no volver a cometer.

Caer en cuartos ante España (86-66) en el Campeonato Europeo del 2009 fue opacado por el pase directo al Mundial de 2010.

No obstante, las ausencias de Parker -quien decidió descansar luego de sufrir numerosas lesiones-, Turiaf, Antoine Diot, Kevin Séraphin y Rodrigue Beaubois dejaron una selección vulnerable.

Diaw y Piétrus no eran fuerza suficiente para llegar lejos. Y poco ayudó que se encontrasen a un local inspirado en cuartos. Turquía aprovechó de vengar la derrota de 1999 y de concluir la travesía francesa (95-77).

Parker volvió para 2011. Ya Nicolas Batum, otro NBA, lo acompañaba. Boris Diaw y Joakim Noah -nacionalizado- hacían que el resto de internos temiesen. Además Nando de Colo se luciría como previa a su estancia NBA.

Francia ganó todos sus partidos a excepción de un par ante su nemesis: España. El primero no fue costoso, pues se dio en la segunda ronda con el pase a cuartos sellado. Caso muy distinto en el segundo encuentro, que se dio en la final. 27 puntos de Juan Carlos Navarro relegaron a los galos al segundo puesto (98-85).

España se volvió la pesadilla francesa (Foto: FIBA Europa)

¡Hasta cuando, España!

Londres 2012 traía recuerdos de la plata olímpica de 1948. El mismo núcleo de un año antes seguía hambriento. Solo Kevin Durant pudo detener a Francia en la primera ronda (98-71). Poco pudieron hacer Argentina, Lituania, Nigeria y Túnez.

Y cuando todo parecía encaminado, España volvió a aparecerse. Un último parcial de 15-6 y 14 puntos de Marc Gasol neutralizaron los 15 tantos de Parker y causaron el llanto de toda Francia (66-59).

Con seguridad España le había causado más dolor a Francia del que le pudo causar Estados Unidos en las dos finales olímpicas. Eran su enemigo número uno.

Los franceses perdieron los papeles (Foto: Globedia)

La esperada consagración

Eslovenia albergó el Campeonato Europeo de 2013. La base se mantenía: Parker, De Colo, Batum, Diaw y compañía no iban a rendirse tan fácilmente.

Luego de un inicio turbio ante Alemania (80-74), los galos enderezaron el camino y superaron a Ucrania, Gran Bretaña, Bélgica e Israel.

En la segunda ronda Lituania y Serbia dieron cuenta de “Les Blues”, y éstos últimos vencieron a Letonia. Dicha victoria bastó para colarlos entre los ocho mejores.

Con el pasar de las rondas también aumenta la dificultad, y enfrentarse en cuartos ante el anfitrión no le causaba gracia a Francia. 27 puntos de Parker le quitaron la presión de encima a los galos (72-62).

Y cual guión cinematográfico, se volverían a ver las caras con España. Semifinales de altísimo voltaje. En un partido que se fue a tiempo extra, no hubo Marc Gasol o Rudy Fernández que valiese. Tony Parker sacó la casta y encestó 32 unidades para por fin despertar de la pesadilla española (75-72).

Si ya le habían ganado a España, podían ganarle a cualquier otro que tuviesen en frente. Fue Lituania. 17 tantos de Batum, 15 puntos de Diaw y 12 unidades de Parker dieron la cátedra y lideraron el primer oro en la rica historia de Francia (80-66).

Tardó en llegar, pero llegó (Foto: Mike Shaft)

Francia siguió arriba

Casualmente el Mundial de 2014 sería en España, el mayor rival de la década. Y casualmente chocarían entre ellos inmediatamente, en la fase de grupos.

Allí los hispanos cobraron venganza ante una selección disminuida, sin Parker, De Colo y Seraphin. Las responsabilidades estaban a cargo de Batum, Diaw, Evan Fournier y un novel Rudy Gobert, ya NBA con el Jazz de Utah.

Victorias ante Serbia, Irán y Egipto los clasificaron a cuartos de final. 27 puntos de Bojan Bogdanović no frenaron a los galos (69-64).

Como si fuese un requisito obligatorio de cada torneo, España estaba delante una vez más. A segundo plano pasaba la derrota de la fase de grupo. Éste partido era el que debían ganar.

Un majestuoso cuarto final en el que aplastaron a los anfitriones con un marcador de 23-9 les dio el pase a las semis y dejó en silencio al Palacio de Deportes de Madrid. 65-52 fue el marcador definitivo. 15 puntos anotó Boris Diaw.

Francia profanó tierras españolas (Foto: El País)

Serbia fue demasiado en semifinales. Batum encestó 35 puntos en un auténtico partidazo para ver una y mil veces. 90-85 prevalecieron los serbios.

Y de un épico partido saltaron a otro, el que definiría la medalla de bronce. Remontada de siete puntos en el último cuarto para quedarse con el último puesto del podio sobre Lituania (95-93). Primera medalla en un mundial para Francia.

Francia, en el clímax de su época dorada (Foto: 24segundosenblanco)

La rivalidad continúa

Francia hospedó el Eurobasket 2015. El equipo seguía intacto. Y las ilusiones también, mucho más luego del oro de 2013 y del bronce mundialista.

Los “Blues” barrieron con sus rivales en la fase de grupos. Cinco triunfos sin despeinarse. En octavos despacharon a Turquía (76-53), venganza de 2010, y en cuartos Letonia fue la víctima (84-70).

Si los galos creían que habían cerrado el ciclo ante en su momento nemesis y luego “hijo”, España, estaban equivocados. En semifinales Pau Gasol se tomó el partido para sí y encestó 40 puntos para silenciar al público francés y devolver el golpe de un año antes (80-75).

Terminaron terceros tras vencer a Serbia (81-68). Fueron al Preolímpico realizado en Manila, Filipinas. Allí vencieron a los de casa, Nueva Zelanda, Turquía y en última instancia, Canadá, producto de 26 puntos de Parker. Boleto asegurado a Río 2016.

En Brasil dieron cuenta de Venezuela, China y Serbia. Australia y Estados Unidos fueron verdugos. De igual forma se instalaron en cuartos de final.

Si bien un nuevo choque del clásico ante España era previsible, la tunda que recibió Francia no lo era. 92-67 se decantó la balanza para los españoles en un partido sin color. Tony Parker se fue por la puerta de atrás, pero nadie le quitará nunca sus 15 años al frente de la selección gala.

En Río, Nando de Colo lideró a Francia en puntos por juego (Foto: AS)

Ilusión viva para Francia

En Francia ya fue olvidado el doceavo puesto del Eurobasket 2017. Principalmente porque no se jugaba ningún boleto a Copa Mundial u Olimpiadas. Alemania dio cuenta de los “Blues” en octavos (84-81).

Para las eliminatorias a China fueron una verdadera potencia. Ganaron sus primeros seis encuentros enmarcados en un ambiente especial por la despedida de Boris Diaw.

Solo Bulgaria y Finlandia los derrotaron. Pero la clasificación al Mundial fue sellada sin inconvenientes.

Un par de cracks sobreviven de aquel glorioso conjunto que se subió a lo más alto de Europa en 2013: Nicolas Batum y Nando De Colo. Frank Nitilikina (New York Knicks), Evan Fournier (Orlando Magic) y Rudy Gobert (Utah Jazz) complementarán una selección que inflige miedo.

Francia compartirá el grupo G con República Dominicana, Alemania y Jordania.

Francia tiene con qué seguir cosechando triunfos (Foto: FIBA)

Palmarés

  • Eurobasket: Oro (2013), plata (1949, 2011), bronce (1937, 1951, 1953, 1959, 2005, 2015).
  • Mundial: Bronce (2014).
  • Juegos Olímpicos: Plata (1948, 2000).

    Ranking FIBA: 3.

Escrito por: Jorge Fernández / @SirGeorgeF
Fotos: FIBA.

Jorge Fernandez

Quinto semestre de comunicación social en la Universidad Central de Venezuela (UCV).Coordinador de la sección de baloncesto y editor de la sección de fútbol en Sports Venezuela.
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