Screen Shot 2019-05-23 at 8.11.35 PM

Rumbo al Mundial: Italia, aquella potencia de antaño

Comparte esto
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Facebook
Facebook

Hablar de Italia en el baloncesto europeo es referirse a un país que supo aglomerar en su liga a jugadores míticos como Oscar Schmidt, Manu Ginóbili, Mike D’Antoni, Toni Kukoc, entre otras luminarias. Además, esta importación de figuras elevó el nivel de la selección nacional hasta codearse con los mejores equipos del mundo durante casi 40 años.

Muestran en su haber grandes logros que están inscritos en la memoria de los amantes del básquet internacional como la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, y títulos continentales a mediados de los 80’s, durante la época del dominio por parte de yugoslavos y soviéticos.

Sin embargo, han pasado 15 años de ese histórico momento de la final disputada en la capital griega. Después de ese impresionante logro no han podido regresar a los lugares de vanguardia pese a contar con buenos jugadores en este trayecto.

Andrea Bargnani, Marco Belinelli o Danilo Gallinari fueron la cara visible del conjunto azurro a lo largo de esta última década de resultados mediocres.

Ya sin Bargnani entre sus filas, deberán demostrar que todavía queda talento en el país de la bota.

Inicio prometedor dentro de un proceso difícil

Eurobasket 1939 (Foto: Wikipedia)

Antes de la Segunda Guerra Mundial se llevaron a cabo tres Campeonatos de Europa. Italia participó en todos ellos, comenzando con un séptimo puesto en Ginebra, Suiza, en la edición de 1935.

Posteriormente hicieron su début olímpico en Berlín 1936, igualando la posición conseguida en el Eurobasket del año anterior.

Con el mismo núcleo se presentaron en el segundo Europeo de Baloncesto, y allí sí dieron muestras de su capacidad al llevarse la presea plateada, después de perder 24-23 la final ante Lituania.

Par de años luego no pudieron refrendar lo hecho en tierras bálticas y perdieron cinco de sus siete compromisos, quedándose en la sexta casilla de ocho equipos.

Ese mismo año, 1939, estalló el conflicto bélico más grande conocido por la humanidad y se detuvieron todo tipo de competiciones deportivas. Se reanudó el torneo en 1946, unos meses de haber terminado los combates.

Para ello se eligió a Suiza, país que apenas sufrió los embates de la guerra. Cesare Rubini era la estrella de aquel elenco italiano que aterrizó en la nación centroeuropea con el objetivo de hacer un buen papel y darle una alegría a un país que había sido protagonista del auge y caída del fascismo en el viejo continente.

Los mediterráneos comenzaron su campaña con triunfo frente a Hungría por 39-31. Continuaron la estela victoriosa cuando se midieron a Polonia (40-25) y Luxemburgo (73-18). Así clasificaron primeros en a la semifinal. Francia fue la víctima en esta instancia al no poder frenar a sus vecinos y caer 37-25.

En la gran final estuvieron a nada de hacerse con el título, igual que en 1937, pero Checoslovaquia se lo impidió y se impuso por un cerrado 34-32.

Cesare Rubini, leyenda italiana y Salón de la Fama FIBA (Foto: Wikipedia)

Malos resultados y potencia emergente

Entre 1947 y 1969 no figuraron en la pelea por hacerse de una medalla, salvo en el campeonato de 1965, cuando terminaron cuartos, después de caer por un punto (83-82), con Yugoslavia, el cual se erigía ya como una potencia regional.

Allí irrumpió quizás el mejor pívot en la historia de Italia, Dino Meneghin, jugador que hizo su estreno con la casaca nacional en el Eurobasket de 1971. Un año atrás había sido seleccionado en la octava ronda del Draft NBA por Atlanta Hawks. Algo inusual por aquella época.

No obstante, sus 2,08 de estatura y 110 kilos, eran imposibles de ignorar y mucho menos en el momento de frenarlo en la pintura.

Tenía 21 años de edad, y contaba con una experiencia de cinco años en el profesional militando en las filas de Pallacanestro Varese, campeón de la Euroliga en 1970.

Élite global

Los azurros terminaron la fase de grupos en el segundo puesto con cuatro lauros y un revés contra su nemesis yugoslavo. Sin embargo, bastó para estar en la lucha por medallas.

La Unión Soviética fue demasiado para el joven conjunto de Italia y los apalizó 93-66. Les quedaba el consuelo de volver a casa con una medalla, y así sucedió. Pasaron por encima de Polonia 83-67 y se subieron al podio. Volvían a estar en la élite continental.

Mientras tanto, Meneghin y Varese seguían dominando Europa. Conquistaron la Copa de Europa (Euroliga) en 1972, 1973, 1975 y 1976.

El pallacanestro, como es llamado el baloncesto en ese país, gozaba de buena salud. Aunado a esto, muchas empresas empezaron a auspicias a los clubes, añadiendo más dinero en las arcas para contratar buenos extranjeros.

Había que demostrarlo en unas olimpiadas, y Alemania nuevamente fungía como sede. Esta vez la ciudad indicada era Munich, no Berlín.

Meneghin y compañía no lograron cambiar la historia, cayendo otra vez con Yugoslavia en el inicio de las acciones (85-78).

No obstante, otras cinco conquistas le dieron ventaja sobre los balcánicos en un triple empate junto a Puerto Rico, que los favoreció. Ahora se inmiscuían en la creme de la creme del deporte de la canasta.

Estados Unidos los despachó en semifinales 68-38, y Cuba acabó con el sueño de medalla en un dramático cierre que finalizó 66-65 para los caribeños.

El Eurobasket de 1975 les otorgó otro metal de bronce, y al gigante de Varese se le añadía el escolta Pierluigi Marzorati. Estaba gestándose la generación dorada.

Dino Meneghin, pivot dominante en Europa durante los 70’s y 80’s (Foto: A Million Steps)

Gloria olímpica

A finales de los 70’s la Lega era considerada la mejor liga del Mundo fuera de la NBA. Muchas estrellas que no tenían sitio en el baloncesto norteamericano partían a Italia, donde le daban sueldos acordes a su estatus. Esto potenció notablemente el nivel de las selecciones nacionales en todas las categorías.

Clasificados a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, contaban con la ”buena suerte” de que los países del Bloque Capitalista peleaban su Guerra Fría en todos los ámbitos y boicotearon el evento en la capital soviética. La delegación italiana no se unió a esta acción y viajó a la la ciudad de los antiguos zares.

Yugoslavia y el quinteto anfitrión era la competencia más dura que iban a enfrentar. La oportunidad de obtener un metal era algo plausible.

Clasificaron a la segunda ronda pese a perder 84-77 contra Australia, pues batieron 92-77 a Suecia y 79-72 a Cuba. De nuevo Yugoslavia los derrotaba (101-82). Pero faltaba la mejor parte de dicha participación.

La sorpresa mayúscula que significó vencer 87-85 a la URSS en el Pabellón Olímpico de Moscú, sirvió para eliminar a los locales de la puja por el oro. Fracaso absoluto para ellos y alegría inmensa de parte de Italia.

¿El rival de la final? Yugoslavia. ¿El resultado? El mismo de siempre. 86-77 y primera presea de plata en su historia dentro de unos JJOO. Nada mal para reafirmar su categoría.

Reyes de Europa

Italia necesitaba ya el oro, se hacía una obsesión ganarle a los bálcanicos y soviéticos. Se habían convertido en los únicos que podían darle pelea.

En el torneo Eurobasket de Francia 1983 salieron decididos a llevarse todo a su paso. Antonello Riva, Meneghin, Marzorati y Enrico Gilardi formaban un ataque espectacular que apisonó a todos sus oponentes en la primera ronda. Por fin se quitaron el estigma y vencieron a Yugoslavia (91-76).

Guerra previa a la cima

Ese encuentro ante Yugoslavia se hizo muy conocido por haber sido testigo de una gresca monumental, en la cual Meneghin vio al yugoslavo Brbovic sacar unas tijeras que llevaba el utilero en el bolso.

El propio interno lo cuenta en una entrevista que concedió a Jot Down Magazine.

”Eran mucho mejores que nosotros. Empezó entre Sacchetti y Vilfan. Hubo una falta y Sacchetti le coge por la oreja. Vamos a separarlos y en eso Kicanovic y Villalta se ponen a discutir, no sé qué se dicen, hasta que Kicanovic le da una patada en los huevos. Entonces ya todo el banquillo entró en el campo, persecuciones, de todo, y yo recibo un puñetazo por la espalda. Me doy la vuelta y veo a Brbovic, amago con sacudirle y se escapa, va hacia el banquillo, se pone a rebuscar en una bolsa y de repente saca unas tijeras. Entonces me paré, claro. Una locura.”

Dino Meneghin, histórico centro italiano.

La llegada a la final vio como despacharon a la Grecia de Nikos Gallis (108-83), con 29 tantos de Meneghin, a Francia (105-80), producto de la exhibición anotadora de Riva (28 encestes) y a la sorpresiva Holanda, con 24 tantos de Renato Villalta, un héroe que apareció en los partidos decisivos, como en la final.

Allí se bajó con 20 unidades versus España (105-96), quien también había dado la campanada llegando hasta el partido por el oro.

Sí, siete partidos jugados, siete partidos ganados. Italia se coronaba Rey de Europa y de una manera muy convincente. Habían entrado en la historia grata del baloncesto italiano que tomaba otra dimensión.

Plantel de Italia campeón del Eurobasket 1983 (Foto: FIBA)

Fin de la era

En los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984 se medirían otra vez ante sus declarados enemigos y el score le sonrío a Yugoslavia (69-65). Canadá acabaría con la ilusión de repetir lo hecho en la capital rusa al imponerse 78-72. El quinto lugar los mantenía arriba, pero para el nivel que mostraban, se transformó en una decepción.

Antonello Riva

Nueva camada azzurra

Se acabaron los años 80. No estaba Meneghin pero sí Riva, ya sus últimas funciones con la ”Nazzionale”. Italia era el encargado de albergar el primer Eurobasket de la nueva década en 1991.

Walter Magnífico suplía la fuerza que dejaba vacante Meneghin, gracias a sus 2,09 centímetros. En tanto que Nando Gentile movía los hilos desde la base.

Riva guió a los suyos como antaño y clasificaron a la final del torneo de manera invicta, Solo que la Yugoslavia de Kukoc, Petrovic, Divac y Djordevic le cortó las alas en el encuentro decisivo (88-73). Una plata que daba ilusión en la transición hacía el futuro.

El desempeño de Gentile le valió ser elegido en el Quinteto Ideal de la competición.

La nueva generación daría su golpe sobre la mesa a finales de los 90’s. Gregor Fucka, nacido en Eslovenia, era el estandarte de este recambio junto al norteamericano Carlton Myers. Además, en el plantel se encontraba Meneghin, pero no Dino sino Andrea, su hijo.

Guiados por este trío de basquetbolistas llegaron invictos a la final del Eurobasket 1997. Y Yugoslavia ganó otra vez, solo que en esta oportunidad era un resquicio de aquel equipo de otrora, pues no podían tener jugadores croatas o eslovenos entre sus filas.

En la cima de Europa, de nuevo

La revancha se dio en 1999. Francia era la sede como en 1983. Los italianos llegaron a la final pese a no ser tan convincentes en su andar. Derrotas contra Lituania y Croacia evidenciaban una bajada de nivel. Pero como ocurre en este tipo de torneos cortos, se debe dar el golpe en los choques de eliminación directa.

Vencieron a Rusia en cuartos (102-79), a ese nemesis llamado Yugoslavia en semis (71-62) y a España, que ya empezaba a repuntar lo que sería en el nuevo milenio, por 64-59. Se repetía la historia de 1983. Ni a un guionista le sale así, un remake de aquellos.

Meneghin, Myers y Fucka (MVP) integraron el quinteto ideal junto a Dejan Bodiroga y Alberto Herreros.

Italia celebra el título del Eurobasket 1999. Fucka (número 7) y Myers (abajo)

Campanazo en Atenas

En el Eurobasket de 2003 realizado en Suecia no demostraron un juego vistoso. No obstante, les bastó para estar, con coraje, en el podio, y sellar su boleto a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Dentro de la plantilla no se iban a ver los nombres de Fucka, Myers o Meneghin. Pero sí los de Gianluca Basile, Giacomo Galanda, Massimo Bullei, y Roberto Chiacig. Se componía un nuevo grueso de talentos dispuestos a inscribir su nombre en la rica historia de su nación.

Gianluca Basile, referente de esa nueva selección italiana (Foto: BasketEndesaLover.com)

Basile y Bulleri comandaron la ofensiva italiana en la primera ronda, consiguiendo lauros importantes como el obtenido frente a los subcampeones mundiales, Argentina (76-75).

Rozando el oro

Carlos Arroyo y ”Piculin” Ortíz aguardaban en cuartos. Pero Puerto Rico no demostró ser lo suficientemente bueno para detener a Bulleri, quien convirtió 20 puntos en aquella jornada.

Ahora el próximo paso tenía el nombre de Lituania inscrito en el pecho. El elenco dirigido dentro del campo por Sarunas Jasikevicius, y escoltado por el tirador letal, Arvydas Macijauskas, venía cómodo en su transitar, incluido un épico logro sobre el Dream Team norteamericano en la fase de grupos (94-90).

Macijauskas sumó 29 puntos y Jasikevicius repartió juego como nadie al dar siete asistencias. Lo único con lo que no contaban los bálticos es que en la otra acera Basile anotó 31 unidades y ayudó a que los mediterráneos se apropiaran del partido y colocaran el 100-91 definitivo.

Una ventaja que debían aprovechar es que el combinado norteamericano de jugadores NBA fue eliminada por Argentina la instancia previa a final. La oportunidad de oro pasaba por superar a los albicelestes y consagrarse en el Olimpo de los dioses griegos.

Manu Ginóbili no tuvo contemplación de su antiguo país de adopción, y junto con Scola, Delfino, Nocioni y el resto de la ”Generación Dorada”, derrotó a los ”tanos” para hacerse del oro (84-69).

Se acababa así la era gloriosa del basket en Italia. Jamás volverían a estar en un podio.

La Azurra celebra el triunfo a Lituania en Semifinales (Foto: Basket Universo)

Recambio y ausencias

En 2006 Andrea Bargnani sería escogido en el número 1 del Draft 2006 de la NBA. Aunado esto surgían talentos como Marco Belinelli o Danilo Gallinari. Todos ellos con bagaje en el mejor baloncesto del planeta en los venideros años. Parecían el recambio perfecto a Basile y Bullari.

Los resultados fueron desastrosos. Incluso no clasificarían al Eurobasket de 2011, una cosa impensable para los aficionados italianos.

Además se ausentarían de los Mundiales de 2010 y 2014. Y desde la épica en Grecia no retornarían a unos JJ.OO.

Clasificaron al Mundial de China tras ganar ocho de 12 partidos disputados. En su grupo, solo Lituania culminó con mejor registro (11-1).

Ahora tendrán una magnifica oportunidad de devolver al estandarte patrio al lugar donde Meneghin, Fucka y Basile supieron colocarlo. Es la ocasión ideal para los ya veteranos Belinelli y Gallinari de hacer algo especial por su país.

El sorteo los encuadró dentro del Grupo D junto a Angola, Filipinas y la potente Serbia, la cual hace rememorar a esa Yugoslavia que los batía siempre.

Belinelli, Bagnani y Gallinari, los ”Tres Magníficos” de la era reciente de Italia (Foto: FIBA)

Palmarés

  • Eurobasket: Oro (1983, 1999), plata (1937, 1946, 1991, 1997), bronce (1971, 1975, 1985, 2003).
  • Mundiales : Cuarto puesto (1970, 1978).
  • JJOO: Plata (1980, 2004).

    Ranking FIBA: 13.

Escrito por: Alejandro Jesús Fernández / @AlejoFer1398
Foto: BasketUniverso.com

Jorge Fernandez

Quinto semestre de comunicación social en la Universidad Central de Venezuela (UCV).Coordinador de la sección de baloncesto y editor de la sección de fútbol en Sports Venezuela.