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La defensa no puede ser la única fortaleza para Venezuela (+Fotos)

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Tomando en cuenta los Juegos Panamericanos Lima 2019 y la Copa Verona, la selección nacional de Venezuela ha disputado siete encuentros preparatorios de cara al Mundial de China 2019 que comenzará el próximo 31 de agosto. Los dirigidos por Fernando Duró solo ganaron dos de los siete compromisos y las preocupaciones son palpables a 16 días de la justa mundialista.

Tras enfrentar a Puerto Rico, Estados Unidos, Islas Vírgenes, Uruguay, Rusia, Senegal e Italia, el promedio de puntos de recibidos por Venezuela fue de 73.0 unidades por compromiso. Una cantidad más que aceptable en cualquier nivel si no fuese por una ofensiva que no levanta cabeza, por una ofensiva que simplemente está atorada. La “Vinotinto” de las alturas sumó 65.5 unidades en promedio.

Una máxima del baloncesto de selecciones que no está escrita en ningún manual o libro, pero en la que todos acuerdan, es la que dicta que para aspirar al triunfo debes anotar al menos 70 puntos, suponiendo que posees una defensa élite. La defensa venezolana ha estado y sigue estando en la élite. Pero también se está quedando como la única fortaleza. Y eso no basta.

Todo se complica cuando una de las armas ofensivas por excelencia desde hace muchos años, el triple, refleja una efectividad y eficacia paupérrima. Venezuela solo atinó el 23% (49/214) de sus intentos triples en sus primeros partidos premundialistas. El insuficiente porcentaje de triples encestados se debe en gran parte a la cantidad de tiros “mal tomados” o de baja posibilidad. La ofensiva no fluye y Venezuela suele terminar lanzando con incomodidades, es decir, con el defensa rival marcando el disparo.

Venezuela se ha mantenido fiel a su filosofía de rotar el balón. Es lo más lógico. No obstante, esa rotación de balón no significa aventajar al rival. Muchas posesiones repletas de pases han terminado con un lanzamiento forzado sobre el sonido de la chicharra. A los rivales les ha bastado con ver pasar el balón y cerrar las cortinas a tiempo para neutralizar el ataque venezolano. Incluso, al ser Venezuela un conjunto bajo, los contrarios pueden darse el lujo de cambiar objetivos de marca y aun así no debilitarse. De inicio, la vinotinto está condicionada.

Ausencias irremplazables para Venezuela

 Gran parte de la problemática en la ofensiva es consecuencia directa de las ausencias de Gregory Echenique y David Cubillán.

Un “Camión” de arena invaluable

Echenique, por su contextura, recorrido y aporte en ambos costados de la cancha, es el mejor centro de todo el país. “Greg”, tras una temporada excepcional en la segunda división del baloncesto nipón, se apartó del combinado vinotinto para atender asuntos familiares.

Gregory Echenique será una de las ausencia de la selección de Venezuela (Foto: FVB)

La colaboración de Echenique muchas veces no se podía reflejar en la planilla, pero era la más valiosa: arrastre de marca y apertura de juego. El clásico juego de adentro hacia afuera pierde fuerza por no tener un hombre lo suficientemente dominante en los tableros para llamar la atención de más de un efectivo defensivo del equipo rival.

Ante las selecciones más potentes, alimentar a Echenique era una bomba de oxígeno. Y aunque la defensa desplegada por el conjunto tricolor ha sido buena, Greg la hacía mucho mejor, consolidando un hoy débil cerco rebotero. Para muestra un botón: en Rio 2016, el pívot anotó 18 puntos frente a Estados Unidos y fue el líder de la selección en puntos (9.2), rebotes (3.8) y eficiencia por partido (11.4). En las eliminatorias mundialistas, Echenique jugó ocho partidos y promedió 10.1 puntos (4to) y 8.0 rebotes (1ro).

¿Cómo condiciona la ausencia del sexto hombre?

Por su parte, la lesión de David Cubillán dejó en posición vulnerable la conducción del equipo. Pongamos en contexto la situación: desde el período de Néstor García, es habitual ver a Venezuela ejecutando la fórmula del “doble base” durante más de un pasaje del partido. El tándem principal era Gregory Vargas-David Cubillán. Fernando Duró también ha sido partidario del uso del doble base, aunque le dio un poco más de protagonismo a Heissler Guillent. Pero incluso Guillent ha presentado molestias físicas tras culminar la Copa LPB con Guaros de Lara.

Venezuela
Venezuela buscará mejorar en el Mundial de China 2019

En consecuencia, Jhornan Zamora ha asumido el rol de conductor en más de una oportunidad. No es primera vez que lo hace, Néstor “Mama Osa” Salazar tuvo el mismo problema en Trotamundos de Carabobo y acudió al escolta. Si bien Zamora no ha desentonado como base, Venezuela ha perdido a un anotador/tirador en los momentos en los que el caraqueño ha asumido el rol descrito.

El “Relámpago” es un plus defensivamente que guarda muchas similitudes con Gregory Vargas. Conduce velozmente y posee un efectivo lanzamiento triple en suspensión y saliendo del drible. En Rio 2016 fue el segundo mejor asistidor del equipo (2.4) y el sexto mejor anotador (5.8) y con más minutos jugados por partido (17.7).

Las lesiones azotaron a Cubillán durante el proceso clasificatorio, y solo jugó par de encuentros en los que promedió 4.5 unidades y 1.5 asistencias. No obstante, definitivamente era un valioso elemento que dotaba de profundidad y seguridad al banquillo.

Los tiros libres: ¿Debemos preocuparnos?

En Lima 2019, Venezuela tuvo un 74% de acierto (57/77) en tiros libres. El porcentaje de efectividad en ese renglón tuvo un bajón considerable en el cuadrangular amistoso disputado en Verona: 58% (35/60). Es casi imposible ganar con semejante porcentaje en tiros sin oposición. El porcentaje de acierto del resto de combinados que enfrentó Venezuela en la Copa Verona (Rusia, Senegal e Italia) fue de un 80%. Rusia encestó 22 de 23 libres. Ya sea a nivel FIBA, NBA o amateur, errar tanto desde la línea de libres pasa factura.

No sobran las opciones

Múltiples factores han llevado a la selección de Duró a caer en un hueco ofensivo bastante profundo. Al no contar con Echenique se pierde gran parte del juego interno. Por si fuera poco, en la selección de hoy no existe un anotador natural como John Cox, que pueda crear su propio tiro en momentos apremiantes. El jugador que más se acerca a ese rol es Jhornan Zamora, quien tras totalizar tres partidos de 12 o más puntos en Lima, cayó estrepitosamente en Verona.

Néstor Colmenares anotó 10 o más puntos en seis de los siete encuentros mencionados. Se quedó corto ante Rusia, en donde agregó siete contables. Sin embargo, ha sido el más destacado a la ofensiva durante la gira, con 12.8 por juego. Gregory Vargas lo ha escoltado y suma 9.4 unidades por compromiso.

Carrera, a la carrera:

Michael Carrera ha sido una grata sorpresa para Fernando Duró y la selección. El egresado de la universidad de South Carolina ataca fuerte la pintura y en el peor de los casos suele obtener una falta. El alero fuerte sigue de plácemes tras titularse con Trotamundos de Carabobo en la Copa LPB y de ser un refuerzo de lujo en el baloncesto 3×3 en Lima. En el periplo que contempla Lima y Verona, Carrera promedia 6.5 puntos por partido saliendo desde el banquillo.

“Creemos que en algún momento esos tiros van a caer”, dijo Carrera luego de la caída ante Senegal. Y esa creencia debe hacerse realidad en dos semanas, cuando Venezuela enfrente a Polonia en el Wukesong Sport Arena de Beijing e inaugure las acciones en el grupo A de la cita mundialista.

Escrito  Por : Jorge Fernández / @SirGeorgeF

Fotos: Federación Venezolana de Baloncesto / @FVBbasketball

Daniel Parra

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