Rumbo al Mundial: Lituania, o cómo el baloncesto creó un país
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Rumbo al Mundial: Lituania, o cómo el baloncesto creó un país

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”Deja que la unidad florezca”, es el lema de Lituania, una pequeña nación de tres millones de habitantes situada a orillas del Mar Báltico, donde el baloncesto no es un deporte, es sencillamente una parte elemental de la identidad nacional desde que pertenecían a la Unión Soviética.

El conjunto lituano hará acto de presencia por quinta ocasión en una Copa Mundial de la disciplina, cuando debuten por el Grupo H ante su primer rival, Senegal. Posteriormente la dificultad aumentará al chocar frente a Canadá y Australia, pero por tradición los europeos son mirados con mucho respeto.

Parte de esa tradición proviene de una rica historia, en la que pueden mostrarse dos campeonatos de Eurobasket, tres medallas de bronce en los JJOO, una tercer puesto en el Mundial de 2010, y un cuarto lugar en 2014.

Nació una identidad

Pranas Lubinas, estrella del Eurobasket de 1939 (Foto: Wikipedia)

Lituania hizo su debut internacional en el Campeonato de Europa de 1937, luego de estar ausente un par de años antes, en un torneo en el cual se coronaron sus vecinos, los letones. Por esta razón, Letonia se ganó el derecho de organizar este certamen.

El entrenador seleccionado era Pranas Lubinas, anteriormente llamado Frank Lubin, pues era estadounidense, pero debido a su ascendencia lituana pudo pasar como desapercibido. Incluso, participó en las Olimpiadas de 1936 representando al país de las barras y las estrellas.

Al igual que Lubin, muchos lituano-americanos formaron parte de ese histórico conjunto, y eso potenció la posibilidad de hacer ruido en el Europeo.

Fue así, Lituania no tuvo problemas en la primera ronda. Derrotaron a Estonia 20-15 y a Egipto por 21-7. Posteriormente en semifinales despacharon a Polonia 30-25.

La final fue un batalla que vio a los bálticos vencer por 24-23 a Italia. Allí comenzó la historia de amor entre los lituanos y el baloncesto.

En 1939 fueron locales, y Kaunas observó como los suyos aplastaban a los rivales. 112-9 a Finlandia, 79-15 a Hungría, 41-27 contra Italia. Solo frente a Letonia corrieron riesgo de perder, aunque triunfaron 37-36.

Campeones del Eurobasket 1939 (Foto: CultureTrip.com)

Segunda Guerra Mundial y ocupación soviética

El 1 de septiembre de 1939, cuatro meses después del título europeo, Hitler invadió Polonia. Con esto se daba inició al conflicto más grande la historia de la humanidad: La Segunda Guerra Mundial.

De 1939 a 1945 se detuvo cualquier tipo de actividad deportiva, y la selección lituana no pudo defender su título en los próximos años.

Realmente tendrían que esperar 50 años para poder volver a vestir los colores amarillo, verde y rojo sobre una cancha, ya que en 1940 los soviéticos se anexaron a las tres naciones bálticas.

Frank Lubin pondría rumbo a California, donde moriría en 1999 a la edad de 89 años.

No obstante, la semilla estaba ya en lo más intrínseco del nacionalismo lituano. En los campos de prisioneros, siempre estaba un grupo dispuesto a improvisar un canasto. Ese sentimiento se mantiene vivo hasta nuestros días.

Triunfando bajo el manto soviético

Cuatro lituanos se alzaron con el oro olímpico en Seúl 88 (Foto: The Other Dream Team)

Desde 1940 a 1990 los basquetbolistas lituanos siguieron destacando, aunque ya no lo hacían en nombre de su nación, sino de aquella Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Zalgiris Kaunas fue club sinónimo del carácter de este país báltico dentro de la inmensidad del por entonces Estado más grande del Mundo, y en donde además debían plantarle cara al gigante ruso, CSKA de Moscú, equipo del Ejército Rojo.

Durante su estadía en el campeonato soviético se alzaron con el título en cinco oportunidades (1947, 1951, 1985, 1986, 1987).

El tricampeonato de los 80’s dependió de una generación de jugadores encabezados por el gigante de 2,23, Arvydas Sabonis.

Se forjó la esperanza

Sabonis era el pívot más dominante que podía existir en Europa, y quizás en el planeta. Estaba destinado a marcar huella, aunque por razones políticas parecía que nunca iba a poder probarse en la NBA.

El poste debutó con la camiseta roja de la URSS en el Mundial Colombia 1982, en el que se montó en lo más alto del podio. Su impacto fue inmediato.
Después se le unirían, tanto en el club como en la selección, otros ilustres personajes de la talla de: Valdemaras Homicius y Rimas Kurtinaitis.

Desde 1981 a 1989, Sabonis y el resto del contingente lituano, que terminaría de completarse en 1987 con Marciulionis, serían una fija en el combinado soviético.

Con las letras CCCP en el pecho, estos cuatro chicos se alzarían con la presea dorada en los JJOO de Seúl 1988 al vencer con cierta superioridad a Estados Unidos (formado por universitarios) en semifinales, y a los yugoslavos en el juego definitivo.

Independencia en camino

Este cuarteto de jugadores se rehusaría a participar en el Mundial de 1990 desarrollado en Argentina, y en el que Venezuela debutaría, por razones políticas. Solo jugarían bajo la bandera de una Lituania libre e independiente.

Marciulionis se había convertido en 1989 en ser el primer ”soviético” en jugar en la NBA, mientras que Sabonis y Homicius hacían vida en España. Pero su sueño lo lograrían dos años después, en los JJOO de Barcelona, pues la URSS no existía más, y Lituania era un país autónomo.

Sin embargo, los recursos no eran suficientes para costear los gastos de preparación en los juegos clasificatorios. La ayuda monetaria llegó de un grupo de rock llamado Grateful Dead, dado que Marciulionis tenía contactos con ellos por jugar en San Francisco.

Gracias a esta banda conseguirían soporte económico y por supuesto, unos uniformes particulares que quedaron en el imaginario colectivo.

Un uniforme único (Foto: The Other Dream Team)

Para participar debían clasificarse, aunque eso nunca fue un problema, y lo concretaron de forma invicta, incluida una conquista ante la Comunidad de Estados Independiente (CEI), que era una especie de sucesor de la URSS.

Bronce meritorio

En el torneo, batieron a China (112-75) en el estreno. Luego se midieron contra los Héroes de Portland, quienes le dieron pelea, pero Lituania prevaleció (87-79).

También vencieron a Puerto Rico y Australia, lo que les daba el pasaje a cuartos de final. En esa instancia batieron a la Brasil de Oscar Schmidt.

En la antesala del enfrentamiento definitivo jugarían versus el mejor equipo de la historia, el Dream Team estadounidense. No hubo paridad en ningún momento, y los americanos impusieron condiciones, como lo demostró el 127-76.

No obstante, para Sabonis y compañía ese no era el objetivo. Irse a su tierra con una medalla sería tocar el cielo con las manos. Para ello debían luchar ante la CIS.

Aquel duelo estaría cargado de tensión, veían a su rival como la fiel representación del dominio soviético sobre su nación.

Esta historia iba a finalizar de la mejor manera posible para los lituanos, al vencer dramáticamente a sus antiguos ocupantes por 82-78, colgándose una medalla de bronce que valdría mucho más que la dorada obtenida cuatro años antes con la camiseta roja.

Bronce de oro

Extenso palmares

  • Eurobasket: Oro (2003), plata (1995, 2013, 2015), bronce (2007).
  • JJOO: Bronce (1992, 1996, 2000), cuarto puesto ( 2004, 2008).
  • Mundial: Bronce (2010), cuarto puesto (2014).
  • Mundial sub 21: Oro (2005).
  • Eurobasket Sub 20: Oro (1996, 2012)
  • Mundial Sub 19: Oro (2011), plata (2003), bronce (2013).
  • Eurobasket Sub 18: Oro (1994, 2008), plata (2006, 2012, 2016), bronce (2015, 2017).
  • Mundial Sub 17: Bronce (2016).
  • Eurobasket Sub 16: Oro (2008), plata (2009, 2010, 2015, 2016).

Historia de amor interminable

La relación entre el baloncesto y la comunidad lituana ha perdurado en el tiempo. Inmensos logros han puesto en el mapa a este pequeño pero orgulloso país.

”Tres millones” es una popular canción entonada como himno, y ha sido llevada toda competencia a la que asisten.

Desde su independencia se han hecho de un nombre en el panorama mundial. A su vez, siguen exportando talento al mejor baloncesto del Mundo: La NBA.

Jonas Valanciunas, Linas Kleiza, Sarunas Jasikevicius, Darius Songaila, Domantas Motejunas, Zydrunas Ilgauskas o el hijo de Arvydas, Domantas Sabonis, son algunos de los muchos jugadores lituanos que pisaron las canchas norteamericanas, con mayor o menor éxito.

Lo que no está en duda es una máxima que reza el dicho popular en Lituania: ”Dios, Patria y Baloncesto”. Simplemente ”Los Gigantes del Báltico” gozan de un lugar arraigado en lo más profundo de cada ciudadano.

Escrito por: Alejandro Jesús Fernández / @AlejoFer1398
Foto: FIBA.

Jorge Fernandez

Quinto semestre de comunicación social en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Coordinador de la sección de baloncesto y editor de la sección de fútbol en Sports Venezuela.

1 Comment

  1. Caribeño el 23 agosto, 2019 a las 4:13 pm

    Excelente historia, de verdad es un gran equipo de baloncesto, más les gusta jugar vivo tal cual como le hicieron a Venezuela en el 2012 al ganarle por 18 puntos y al día siguiente se dejaron ganar por Nigeria por 6 puntos. Fue un descaro a nivel mundial.