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Mundial 1986: Sabonis, Robinson y la explosión yugoslava (+Fotos)

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El Mundial de Baloncesto celebrado en España el verano de 1986, fue quizás uno de los más emocionantes de los que se tenga memoria en la era moderna de esta disciplina, y muchos factores permitieron que esto pasara, desde el baloncesto técnico yugoslavo, hasta la batalla entre la Unión Soviética y Estados Unidos con Arvydas Sabonis y David Robinson como protagonistas.

La nación ibérica fue testigo del magno evento del deporte de la canasta a nivel global durante 15 días (15-20) de julio, con la participación de 24 selecciones, de los cinco continentes. Para ello siete ciudades fueron elegidas como sede: Zaragoza, Oviedo, Málaga, Ferrol, Tenerife, Barcelona  y Madrid.

Cuarto grupos de seis equipos definían la competencia, y los tres primeros accedían a la siguiente fase.

La Unión Soviética, Yugoslavia, Estados Unidos y Brasil lideraron claramente sus respectivas zonas, lo cual se esperaba a la hora del sorteo.

Arvydas Sabonis, un gigante de 23 años de Edad y 2,21 de estatura, era la atracción principal cuando jugaba el ”Ejército Rojo”. Mientras tanto, el futuro ”Hall of Famer”, David Robinson, tenía la misma consideración en el cuadro norteamericano. 

El conjunto balcánico, por su parte, llegaba al torneo con un equipo muy joven, aunque esos nóveles basqueteros se llamasen, Drazen Petrovic, Vlade Divac y Stojan Vrankovic. 

Un veterano de mil batallas como Óscar Schmidt lideraba a los amazónicos. Así se presentaba el cuadro de los principales rivales en la lucha por las medallas.

La Guerra Fría trasladada a una cancha de baloncesto

Es necesario situar este torneo en un contexto específico llamado Guerra Fría, aquel periodo de la segunda mitad del siglo XX donde el bloque comunista del Este de Europa se batía en todas las competiciones deportes contra el bloque capitalista, liderado por Estados Unidos y sus aliados. Así que esto no era un simple juego de baloncesto.

La URSS solo tenía un rival a temer que era su contraparte americano, y viceversa. Era el único duelo que importaba para ambas naciones. Incluso, se habían medido en la final del Mundial 1982 disputado en Colombia, y que terminó con los eslavos haciéndose del cetro. 

Se habían enfrentado, nunca mejor dicho, en cinco finales olímpicas antes de este torneo, con cuatro triunfos estadounidenses y uno soviético, aquel desenlace polémico en los Juegos de Munich 1972, donde los perdedores se rehusaron a recibir su presea plateada.

El escenario estaba servido. Las potencias comunistas, Yugoslavia y la URSS, jugarían una semifinal, y Estados Unidos y Brasil buscarían el pase al choque definitivo por la otra llave.

 Una remontada para la historia

Yugoslavia casi siempre caía a manos del poderoso ”Rodillo Rojo”. Sin embargo tuvo sus pequeñas, pero significativas revanchas, en los JJOO Moscú 80 y la final del Mundial 1978. 

El historial se había emparejado a principios de los 80’s gracias a una generación dorada que posteriormente dominaría el escenario europeo y global hasta que una guerra acabó con ello.

Drazen Petrovic, aún muy joven (contaba con 22 años), era la bujía ofensiva de este elenco ”plavi”. 

Solo restaban 45 segundos del juego. Los yugoslavos estaban arriba 85-76, y nada hacía pensar que no estarían en el partido por la medalla de oro. No obstante, apareció ese gigante oriundo de Lituania, Arvydas Sabonis, quien con un triple por tablero puso el juego a dos posesiones largas.

Acto seguido, los balcánicos sacan de fondo, pierden el balón, le cae en manos de Tikhonenko, que desde la esquina suma otros tres. 85-82 y quedaban 40 segundos para el sonido de la chicharra. 

Pero todavía estaban al frente, debían consumir tiempo y esperar la falta por parte de los jugadores soviéticos. El balón le cae a Vlade Divac, en su primer torneo internacional. No sabe qué hacer con la esférica y comete pasos. Nueva pérdida.

La gente en el Palacio de los Deportes de Madrid grita ”Rusia, Rusia, Rusia”, pese a que muchos son de origen báltico, provenientes de lo que ahora es Lituania, Letonia y Estonia. Precisamente un letón se convertiría en héroe, pues con un canasto desde la larga distancia llevaría a la prórroga, luego de una mítica remontada que quedará en la historia de los mundiales.

Yugoslavia no pudo reponerse de este duro golpe y cayó 91-90 en el suplementario, conformándose con pelear un metal de bronce. Mientras la Unión Soviética tenía la posibilidad de revalidad su título, aunque debía esperar para saber cuál sería el oponente.

Petrovic
Petrovic celebra una canasta (Foto: FIBA)

 Destrucción mutua asegurada

David Robinson no era el único que posteriormente dejaría huella en la NBA, debido a que en esa plantilla militaban jugadores de la talla de Rony Seikaly, Mugsy Bogues, Steve Kerr o Kenny Smith. Fueron mucho para Óscar Schmidt y compañía, y vencieron 96-80.

Nuevamente había un duelo de ”destrucción mutua asegurada” entre la Unión Soviética y Estados Unidos, reeditando lo sucedido en Cali cuatro años atrás. 

El morbo nuevamente ganaría entre los aficionados españoles que claramente preferían a ”Rusia” en detrimento de los americanos. Querían y necesitaban ver el duelo Robinson-Sabonis, clásico en el escenario FIBA a mediados de los 80’s.

Una sorprenden clava del lituano sobre el que sería estrella en San Antonio Spurs, dejaría atónitos a los presentes, incluido a los scouts NBA, que acabarían drafteándolo ese mismo año. El marcador estaba 81-73, favorable al equipo de las barras y las estrellas a falta de 3:01.

Hubo una reacción soviética que pondría suspenso al compromiso pero no fue capaz de evitar que USA se subiera a lo más alto del podio luego de imponerse con un ajustado 87-85.

Robinson acabaría el encuentro con 20 puntos, en tanto que Sabonis convirtió 16. 

Sabonis
Sabonis peleando un rebote contra David Robinson (Foto: Don Sutherland)

Grandes luminarias y resultados sorpresivos

El pionero del baloncesto en Grecia, Nikos Gallis, haría su carta de presentación en este torneo al lidera el apartado de anotación con 33.7 tantos, Este griego, nacido en Estados Unidos, pero de padres helenos dejaría su huella un año más tarde con la corona del Eurobasket 1987 en Atenas. 

A su vez, Argentina fue la única selección capaz de vencer al que iba a consagrarse campeón, y aunque terminó en el puesto número 12 de la clasificación final, nadie puede quitarle de su historia que batieron a Estados Unidos 74-70.

Uruguay, que se no pasó la fase de grupos, miraría a este mundial como el último al cual han podido asistir. Mientras que Venezuela lo haría como el previo a su estreno cuatro años después en Argentina 1990

Escrito por: Alejandro Jesús Fernández/ @AlejoFer1398

Foto: Mundo Deportivo

Daniel Parra