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Padres tiene visualizado un futuro portentoso y Venezuela sale a relucir

Padres de San Diego

Si bien es cierto que para que los Padres de San Diego fueran competitivos debieron desembolsar una cantidad exorbitante en jugadores top caso como el de Eric Hosmer la campaña pasada y ahora la del dominicano Manny Machado, los religiosos tienen una mano llena talento joven con mucho calibre.

El infield será representado por el mexicano Luis Urías y más tarde Fernando Tatis Jr., eso más la experiencia de Ian Kinsler en la intermedia por los momentos, Hosmer y Machado en las esquinas.

Si claro el infield luce sumamente sólido con rejas eléctricas y alambres de púas, pero los jardines no se quedan atrás con la presencia de Will Myers, Manny Margot y Hunter Renfroe. A eso se le debe anotar la posibilidad de versatilidad que tienen en el banco con el zuliano José Pirela, que básicamente puede jugar donde lo coloquen.

Ahora, el bateo y defensa está colocado como explosivo, seguro y contundente, pero ¿y el pitcheo?, bueno allí el dilema de la actualidad para la nueva campaña de la MLB, porque Joey Lucchesi, Eric Lauer, Robbie Erlin, Jacob Nix y Luis Perdomo, no tienen la cara de ser los lanzadores más dominantes del viejo circuito, pero ¿y si el futuro está cerca?

Brazo prometedor

De esperar por los serpentineros de las filiales, allí hay para escoge a dos venezolanos que pueden estar a punta de caramelo para esta nueva temporada.

El primero es el derecho Pedro Ávila, que a pesar de que, en su debut en la pretemporada contra los Medias Blancas de Chicago, permitió cuatro incogibles, dos carreras (una limpia) y un jonrón. Su mayor fortaleza es ponchar bateadores, que eso justamente logró al conseguir dos en par de entradas lanzadas.

El caraqueño fue una pieza fundamental de los Bravos de Margarita en la temporada 2018-2019 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. En cuatro aperturas, 20,1 innings de labor, dejó una minúscula efectividad de 0.89 al permitir, 15 incogibles, tres rayitas (dos limpias), otorgó apenas tres pasaportes y abanicó a 25 rivales, para dejar WHIP de 0.89.

Él no pudo participar mucho tiempo en la LVBP por las restricciones de los religiosos, pero de haber continuado, el circuito le hubiera quedado pequeño.

San Diego tiene mucha esperanza depositadas en el tirador de 22 años de edad y no es descabellado verlo tomar parte del bullpen en la campaña y hasta un puesto en la rotación de abridores.

A la expectativa

Otro caso que maneja muy de cerca la gerencia californiana es la del diestro Anderson Espinoza, que, aunque, las lesiones lo han alejado de haber incrementado sus posibilidades de haber subido, tras una operación de Tommy John, es clara la expectativa que cargan encima del joven tirador de 20 primaveras cumplidas.

Cuando los Medias Rojas de Boston buscaron hacerse con los servicios del abridor Drew Pomeranz, solo había un jugador en la vista de la directiva y no era en el equipo de las Grandes Ligas, sino en sus granjas y allí el nombre de Anderson Espinoza salió a relucir, al ser canjeado cara a cara por el Big Leaguer. Eso llenó de orgullo al tirador el 14 de julio de 2016. Sin embargo, las lesiones lo han acompañado y su salud ha tenido que ser llevada con cautela.

Ahora, en el 2019 con un brazo fortalecido y sin riesgos a la vista, cuenta con una oportunidad de lucir en el papel de la pretemporada y allí es cuando el futuro de los Padres en mejorar su repertorio de pitcheo sale a relucir con color criollo.

En 2018 los 30 mejores prospectos de la organización era comandada por el infielder Fernando Tatis Jr., pero los lanzadores Anderson Espinoza y Pedro Ávila completaban la lista en el puesto 12 y 29 respectivamente.

 

Escrito por: Pedro Felipe Hernández / @pfhernandez7

 

Foto: @Padres

SportsVenezuela

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