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Rumbo al Mundial: Rusia, resurgimiento post soviético

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El 26 de diciembre de 1991, el entonces secretario general del Partido Comunista en la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, dijo ante las cámaras del planeta entero que ese conglomerado de naciones enmarcado en una bandera dejaba de existir luego de 74 años. Semejante hecho no tardaría en repercutir en el baloncesto de Rusia.

Se resquebrajaba un sistema político, y las naciones debían empezar desde cero y de manera independiente.

Rusia, la nación más grande, vio como su poderío sobre el Bloque del Este en Europa se disminuía a casi nada. Seguía siendo el país más grande del mundo, aunque no tenía la influencia de antaño.

El baloncesto no escapaba de esa transición, pues la extinta URSS era el sempiterno campeón de cada Eurobasket que se realizaba, pese a algunos títulos que podía conseguir Yugoslavia, que también sufrió el mismo proceso de desmembramiento.

Así que los eslavos precisaban reorganizar sus bases y seguir compitiendo en la élite del viejo continente. No era tarea fácil, debido a que ahora existía más competencia. Croacia, Serbia y Montenegro (todavía se llamaban Yugoslavia), Grecia, España, Alemania, Lituania e Italia habían aumentado exponencialmente su nivel.

Además, no todos los jugadores del ”Equipo Rojo”, eran oriundos de Rusia. Mitad de la plantilla estaba integrada por bálticos. Es decir, letones, estonios y sobretodo lituanos.

No podían contar más con lituanos de la talla de Sarunas Marciulionis, Arvydas Sabonis y Valdemaras Homicius. Letones como Valdis Valters, Gundars Vetra e Igors Miglinieks o Aivar Kuusma y Tikk Sokk, que eran oriundos de Estonia.

Sergei Bazarevich, actual entrenador de la selección, Sergei Babkov y Andrei Fetisov, lideraban la renovación que competiría en los futuros torneos, dirigidos por el campeón olímpico en 1972, Sergei Belov.

Logros inmediatos

Hicieron su debut como nación independiente en el Eurobasket de 1993, hecho en Alemania, país que había sufrido a la inversa el proceso soviéticos, dado que ellos se reunificaron.

Se estrenaron con un categórico triunfo 99-77 sobre Bosnia, gracias a 17 tantos de Bazarevich. Luego cayeron de manera sorpresiva en la prórroga ante Suecia por 100-92.

Cerraron con otra derrota frente a España (86-75). Sin embargo, el diferencial de anotación les permitió acceder a la siguiente fase como segunda de grupo.

En esa ronda mejoraron considerablemente su juego al derrotar a su vecino, Letonia, con marcador de 91-72. Hicieron lo propio contra Grecia (84-67) y finalizaron esta llave con un categórico lauro ante una potencia como Italia (95-69).

Se instalaron en cuartos de final y el rival era otra ex-república soviética, Estonia, a quien vencieron 82-61.

Guiados por Fetisov y Bazarevich despacharon a Croacia en semifinales al batirlos 84-76. Estos resultados hacían rememorar lo logrado por el extinto conjunto rojo que avasallaba todo a su paso.

Y el rival de la final era el local, que hasta ese momento nunca había olido estos encuentros decisivos a lo largo de su historia.

Chris Welp estaba inspirado y sobre el sonido de la chicharra, le dio el título a los teutones para decepción de los rusos que vieron como los 22 tantos concretados por Babkov resultados insuficientes.

Escala mundial

Gracias a este subcampeonato harían su estreno en los Mundiales. La cita era Canadá 1994, y el grueso del equipo era el mismo que casi se lleva el campeonato europeo un año atrás.

Confiados en lo que podían dar, pasaron sin problemas la fase de grupos. Argentina (84-64), Angola (94-57) y el combinado anfitrión (73-66), fueron las víctimas.

Abrieron la próxima llave con una conquista sobre la Puerto Rico de ”Piculín” Ortíz (101-85). Siguieron su andar triunfante con Australia, al cual se impusieron 103-76.

Llegó la Estados Unidos de Shaquille O’Neal para acabar con esta racha, y le propinó un revés por una brecha menor a 20 puntos (111-94), que en aquel momento era todo un logro.

De todas maneras estaban entre los cuatro mejores. Ahora su rival era el siempre difícil seleccionado croata. Sufrieron en demasía pero pudieron salir airosos por una mínima ventaja (66-64).

Nuevamente el Dream Team II se encontraba en la otra acera. El primer tiempo reflejaba 73-40 a favor de los norteamericanos.

El segundo parcial consistió en esperar que termine el choque para recoger su meritoria medalla de plata. Así acabó la final, con un score de 137-91, impropio de estos compromisos, excepto cuando juegas ante 12 jugadores estrellas en la NBA.

Bazarevich brilló en ese certamen, siendo incluido en el  Quinteto Ideal, y además le permitió firmar con Atlanta Hawks, pero su sueño americano duró apenas unos meses.

Sergei Bazarevich fue el pilar del equipo ruso en el Mundial de 1994 (Foto: FIBA)

Pequeño bache y oro esquivo

En el Eurobasket de 1995 no les fue bien. Terminaron séptimos con récord de cinco ganados y cuatro perdidos, imposibilitando su participación en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Rusia tendría revancha en el torneo continental de 1997, donde su estelar base, Sergei Bazarevich no estaría presente, por lo cual su labor le tocaría ejercerla a Andrei Fetisov y Mikhail Mikhaylov.

Ambos la desempeñaron de maravilla y arribaron a semifinales con apenas una derrota ante Grecia en las primeras de cambio. En el camino dieron cuenta de España, Francia, Israel y Lituania.

En la fase previa al partido por el oro cayeron de manera cerrada con Italia (67-65), consecuencia de no saber aprovechar la ventaja que tuvieron en el trámite del enfrentamiento. Debían conformarse con el bronce que obtuvieron después de batir 97-77 a Grecia.

Mikhaylov integró el Quinteto Ideal y estuvo entre los líderes en el apartado de rebotes. Su mejor exposición de esta faceta la dio en el duelo con los helenos por el tercer lugar, cuando bajó 15 rechaces.

Final en el olimpo

Gracias a esta presea se adjudicaron un lugar en el Mundial de Atenas en 1998.

Otra vez se metieron en la pelea por el podio, y en la semifinal vengaron el revés de Canadá versus su otrora oponente capitalista y se instalaron en la final por segundo campeonato consecutivo. Vale decir que ese combinado estadounidense no contaba con ningún NBA entre sus filas.

Solo dos puntos separaron a Rusia del oro, que tenía de nuevo a Yugoslavia (Serbia), como escollo en el ansiado oro que cada vez se hacía más esquivo. El 64-62 fue un duro golpe en las aspiraciones eslavas.

En sus vitrinas poseían cuatro metales. Tenían un lustro de existencia dentro de las citas internacionales y aunque el palmarés era rico, no sumaban ninguna dorada.

Encuentro entre Rusia y Estados Unidos por la Semifinal del Mundial 1998 (Foto: FIBA)

Kirilenko logró el hito

Andrei Kirilenko, Vitaly Fridzon, Vikthor Khryapa y Anton Ponkrashov formaban la nueva generación que tenía como objetivo conseguir que por primera vez se escuchara el himno ruso en lo más alto del podio.

Los inicios de esta camada no daban indicios de concretar la misión encomendada. Entre 1999 y 2005, la mejor ubicación de la que gozaron fue un quinto puesto en la edición de 2001, celebrada en Turquía.

Llegó el año 2007. España también corría con la misma suerte que sus pares rusos de no sumar un oro en su historial. Pau Gasol, su hermano Marc, Juan Carlos Navarro, José Calderon, Rudy Fernández, Felipe Reyes y Jorge Garbajosa componían aquel imbatible elenco ibérico que bajo ningún concepto podían escapar la oportunidad de ganar el cetro europeo.

El quinteto español organizaba el Eurobasket, y como dictaba la lógica, desfiló en su transitar al juego final. No soportaron contratiempos, salvo en la semifinal contra Grecia, que estuvo marcada por la polémica.

Por el otro lado venía Rusia, que solo había sido vencido una vez en su acceso a ese choque tan importante dentro de su historia, como lo era el partido por la medalla dorada tan difícil de concretar a lo largo de su corta pero laurada historia.

No obstante, el problema radicaba en que tenían al super favorito enfrente, y además, los habían superado 81-69 en las segunda fase. Nada hacía pensar que España no sería el campeón y nuevamente los rusos se irían a casa con otro subcampeonato.

Gloriosa final

El primer cuarto terminó 22-11, arriba España. Se estaba definiendo el trámite. Todo le salía según lo planeado a los dueños de casa.

La cosa cambió en los siguientes dos periodos. El visitante se asentó en la cancha y llevó las acciones a un estilo que los beneficiaba. Bajo score y a 10 minutos para el cierre, el tanteador daba 49-46 con España adelante.

Apareció un héroe secundario en esta historia y que pese a ser nacionalizado, se convirtió en el héroe de esta épica rusa que ni el mismo Leon Tolstoi o cualquier otro literario venido de ese país pudo escribir.

John Robert Holden militaba para el CSKA de Moscú desde 2002, y le había sido otorgada la nacionalidad con la representaría la bandera blanca, azul y roja junto a Kirilenko y Khryapa.

Holden solo hizo ocho puntos en ese juego, lejos de los 17 que concretó la estrella de Utah Jazz, Kirilenko. Sin embargo su aporte en los minutos cruciales agigantó su leyenda y le dio el título de campeones de Europa a su patria adoptiva (60-59). Rusia estrenó su vitrina dorada.

Mientras tanto los españoles se mostraban impactados por lo que acababa de suceder. Nadie en el Palacio de los Deportes en Madrid se creía que tendrían que esperar por el metal más preciado en este tipo de competencias.

Andrei Kirilenko celebra el oro del Eurobasket 2007 junto a sus compañeros de equipo (Foto: FIBA)

Cierre generacional

La generación de finales de la década de los 2000’s y principios de 2010’s, estaba llegando a su fin. Pese a esto todavía su golpe final estaba por darse. Una despedida merecida a esa gran camada de jugadores rusa que supo mantener el estandarte en lo más alto.

El Eurobasket de 2011 se realizó en un ambiente que 25 años antes era su propia nación, puesto que Lituania, la tierra del baloncesto, albergaba el evento.

Rusia despachó a todos sus rivales sin ninguna muestra de oposición hasta estar involucrado entre los dos cuatro conjuntos que definirían el boleto olímpico a Londres 2012.

Después de vencer 77-67 a Serbia y dejarlo fuera de toda posiblidad de viajar a la capital londinesa, les tocaba batir a Francia, de Tony Parker, Boris Diaw, Nicolas Batum y compañía.

Ese cartel NBA que portaban los galos se hizo presente. Consumaron lo que no pudo hacer Napoleón y dominaron a la nación más extensa del globo. 79-71 acabaron las acciones.

La conquista sobre Macedonia (72-68) en el partido por el tercer puesto le devolvió un poco de eso que merecían por lo mostrado en Lituania desde el comienzo del evento. No todo estaba perdido, y tenía que cruzar el charco y aterrizar en Venezuela para disputar el Preolímpico.

Preolímpico y viaje a Río

En el Poliedro de Caracas dieron clases de baloncesto a quien tuvieran frente a su paso. Contaron sus cuatro presentaciones en victorias. Corea del Sur primero (91-56). Repitieron la dosis contra República Dominicana (84-69).

En los ”mata mata”, ganaron a Angola (80-65) y Nigeria (85-77). Sin ningún sobresalto tenían asegurado el pase a los JJOO.

La capital inglesa vio como los rusos mantuvieron el nivel mostrado en Venezuela. Se estrenaron con una paliza a los locales por 95-75, lo mismo con China (73-54).

Brasil, la primera prueba de fuego, fue superada con sufrimiento (75-74). España también pereció (77-74) y en el último encuentro de la fase de grupos sucumbieron con Australia (82-80).

¿Próximo contrincante? Lituania, viejo conocido, el cual no había tenido su mejor desempeño en la ronda inicial, y de eso se aprovecharía Kirilenko, el cual registró 19 puntos y 13 rebotes. 83-74 y a semis.

Volvían a estar en la lucha. Algo que no se veía desde la época soviética. España los esperaba. Los hispanos querían olvidar los malos recuerdos que le provocaba enfrentar a Rusia y Pau Gasol se tomó el choque para él. Sus 16 tantos y 12 capturas hundieron las chances de Andrei y toda Rusia (67-59).

La conquista olímpica

Pero restaba un compromiso y vaya que era importante. La primera medalla olímpica en disputa y la ”Generación Dorada” de Argentina al frente, conjunto que también quería darle un cierre digno a su gloriosa historia.

Apareció otro héroe anónimo, como en 2007. No fue el mencionado Kirilenko, ni Khryapa, sino un joven escolta de 22 años llamado Alexey Shved.

Shved dejó 25 puntos y aunado a esa gesta encestadora, repartió siete asistencias. Fue clave en el 81-77 definitivo y en que Rusia diera una última función a sus héroes.

Alexey Shved (Izq), Vitaly Fridzon (Centro), Viktor Khryap (Fondo Izq) y Andrei Kirilenko (Fondo, derecha) celebran el bronce de Rusia en Londres (Foto: FIBA)

Curva decreciente

Tras ese histórico momento londinense nunca volvieron siquiera a igualar en un Eurobasket lo hecho durante las últimas tres décadas. En 2013 se colocaron en la casilla 21, y en 2015 mejoraron un poco, aunque el 17mo lugar no es algo que se celebre en ningún lado.

Las ausencias en el Mundial 2014 y en los Juegos Olímpicos de 2016 evidenciaron la debacle rusa en lo que se refiere al recambio generacional que solo tiene a Shved como su mayor insignia.

El Eurobasket de 2017 otorgó cierta esperanza al llegar de nuevo a semifinales de la mano de Timofey Mozgov y Shved, hasta que Serbia logró vengarse y acabar con el sueño ruso.

En China, Rusia está en una llave que en la previa deja entrever la posibilidad de que avancen a cuartos de final. Integran el Grupo B, con Argentina, Nigeria y Corea del Sur.

No obstante, su escasa proporción de figuras rutilantes, junto a las bajas de sus estrellas, Mozgov y Shved, hacen cuesta arriba la tarea de nación con un bagaje incuestionable dentro de la historia del deporte de la canasta a nivel mundial.

Palmarés

  • Eurobasket: Oro (2007), plata (1993), bronce (1997, 2011).
  • Mundiales: Plata (1994, 1998).
  • JJOO: Bronce (2012).

    Ranking FIBA: 10.

Escrito por: Alejandro Jesús Fernández / @AlejoFer1398
Foto: FIBA.

Jorge Fernandez

Estudiante de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Coordinador de la sección de baloncesto.
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