LeBron, Kyrie y Kevin: tres jugadas de campeonato inolvidables

El título de LeBron, Kyrie y Kevin
25 mayo 2020

El título de los Cleveland Cavaliers en 2016 representó un antes y un después no solo para la franquicia, también para la NBA. Los “Cavs” no solo vencieron al equipo con mejor récord en ronda regular de la historia, sino que lo hicieron tras estar abajo 1-3 en la serie. En su segunda campaña, el “big three” de LeBron James, Kyrie Irving y Kevin Love dejó una huella imborrable para el baloncesto.

Con la serie 3-3, el título se definiría en el Oracle Arena, casa de los Golden State Warriors, el equipo con más victorias combinadas (88, temporada regular y Playoffs) en un año en toda la historia de la liga. Era una tarea titánica para los Cavaliers, conjunto huérfano de campeonatos.

Como era de esperarse, el juego 7 fue una guerra. Un intercambio de golpes en el que parecía que nunca habría un ganador. Pero un trío de estrellas plantó cara y dio el extra que necesita un campeón.

LeBron, Kyrie y Kevin tuvieron sus momentos especiales en la “chiquita” e inclinaron la balanza a favor de Cleveland, contra todo pronóstico. Repasemos las tres jugadas que cambiaron el rumbo de dos franquicias y de la mejor liga del mundo.

LeBron James: The Block

El tapón. Con menos de dos minutos en el reloj y el partido empatado a 89 tantos, los Warriors tuvieron un contraataque clásico, de esos que no están acostumbrados a terminar sin dejar su rastro en el marcador. Stephen Curry y Andre Iguodala contra J.R. Smith. Lucía sencillo. Pero nadie contaba con la aparición de LeBron James.

Después de correr la cancha entera con el balón como único objetivo, James cerró con un salto en diagonal y una mano derecha justo a tiempo para tapar la bandeja de “Iggy“, que tuvo que rectificar su bandeja gracias a Smith.

La canasta hubiese significado la ventaja para GSW no solo en el marcador, también en lo anímico. De por sí, en cada posesión la presión era máxima, pero con seguridad se hubiese duplicado para los Cavs si la bandeja del MVP de las Finales de 2015 era efectiva.

Lo imposible se hizo posible. “Bron” sorprendió y a la vez silenció a toda la bahía al mismo tiempo. Shock total en Oakland. Esta vez, Cleveland no volvería a caer. Ninguno en la plantilla estaba dispuesto a permitirlo.

Kyrie Irving: The Shot

La cesta. James logró el bloqueó, pero no la canasta en la acción siguiente. Los locales volvieron a tener la oportunidad de tomar ventaja, pero Curry erró.

Habían transcurrido más de tres minutos desde la última canasta, encestada por Klay Thompson para empatar el partido. Tyronn Lue pidió un tiempo fuera para organizar su ofensiva. Decisión dorada.

La pelota la tomó Kyrie Irving, quien en el tercer cuarto mantuvo a flote a sus Cavs con jugadas para mirar mil veces. J.R. Smith le hizo una cortina para intercambiar marcas. Thompson por Curry. Mesa servida para la daga.

Tres dribles cara a cara, un paso al costado y un triple en suspensión, cuanto menos, difícil. Como bien dijo al momento el coach Carlos Morales, comentarista de la cadena ESPN: “Lo único que hace que este tiro sea bueno es que entró“.

La defensa de Curry fue correcta, contestó al lanzamiento sin hacer falta. Pero Irving se había cansado de encestar durante el partido canastas imposibles para el otro 99% de los jugadores de la liga. Una más, para él, no sería problema alguno. Su conexión con la pelota es única. Y su sangre fría, indiscutible.

Kevin Love: The Stop

La parada defensiva. Luego del triple de Kyrie Irving, Golden State trató de devolver el golpe de igual a igual. Steve Kerr se guardó el tiempo fuera. Sus muchachos sabían qué hacer.

Apelaron a una jugada eficaz. Cambio de marcas para emparejar al hombre grande del rival con su mejor jugador. El MVP unánime, Stephen Curry, ante Kevin Love, quien cumplía el rol de centro en ese esquema.

Minutos antes, “Steph” había hecho pagar caro a Cleveland con una jugada parecida, en la que el primero quedó frente a Tristan Thompson. Un crossover antecedió a un triple para igualar a 83 puntos las acciones.

Para Kevin Love, 15 segundos significaron todo un año. Su ansiado campeonato se resumía a una parada defensiva ante el demostrable mejor lanzador de todos los tiempos.

Un step-back. Una finta. Denegado. Curry, cansado y sin alternativa, se ve obligado a “reiniciar” con Draymond Green. El clímax de la frustración. La pasó sin haber cortado el drible siquiera. Simplemente se sintió imposibilitado de quebrar a Love.

Green no esperaba el balón. Estaba en la línea de tres, de espaldas al canasto y bien marcado. Se le devuelve con desespero al MVP.

Apenas recibe, Stephen hace una finta para lanzar que descoloca a medias a Love. Espacio insuficiente. Otro step-back que enlaza con un crossover. El reloj se agota y el resultado es un lanzamiento de poco porcentaje, sin balance, contestado por Kevin y casi a una mano.

Nuevamente, lo improbable terminaba por ocurrir. Love fue muy criticado por su defensa durante la temporada, pero con una jugada digna del “Salón de la Fama de las Jugadas” dejó claro que se había preparado toda su vida para ello.

Siempre estuvo listo

Kevin Love jugó baloncesto AAU (Amateur Athletic Union) con Isaiah Thomas y Brandon Jennings, dos bases escurridizos. A ambos los retaba a jugar 1 contra 1. En un torneo de estrellas juveniles en 2006, tuvo que marcar a Derrick Rose para llevar a su conjunto al título. Y en la universidad tuvo de compañero a Russell Westbrook.

Además, con el pasar de los años moldeó su contextura física para jugar el “baloncesto moderno” y todo lo que este conlleva. Triples, intercambios defensivos infinitos y demás. Hizo todo para estar listo cuando el momento decisivo llegara. Llegó y no defraudó. Selló un título.

J.R. Smith: mejor actor de reparto

Mención especial a J.R. Smith, quien merece un crédito considerable por su participación en dos de las tres jugadas definitorias. En el bloqueo, no solo evita cometer falta a Iguodala, sino que lo obliga a rectificar la bandeja. Un segundo suficiente para garantizar la oportuna llegada de James.

Posteriormente, su valía se hace presente en el triple de Irving. Es él quien va a hacer la cortina para el switch, y hace lo necesario para que sea exitosa. Termina arrastrando a Thompson, el mejor defensor de GSW, y dejando el aclarado que quería Lue.

Por si fuera poco, también encestó par de triples cruciales y consecutivos en el tercer cuarto, después de que los locales tomaran la mayor ventaja del partido (54-46). Era muy probable que el partido se quebrara con un par de cestas más de los Warriors. Pero en modo “francotirador automático”, Smith figuró.

Ese trabajo silencioso, que suele pasar por debajo de la mesa, no debe ser olvidado. Debe resaltarse, porque es indispensable para el éxito. Sangre, sudor y lágrimas -de alegría, de orgullo-.

LeBron, Kyrie, Kevin y Cleveland: 3:39 de gloria

  • LeBron James terminó con 27 puntos, 11 asistencias, 11 rebotes, 3 bloqueos y 2 robos. Jugó 46:49.
  • Kyrie Irving sumó 26 puntos y 6 rebotes. Jugó 43:00.
  • Kevin Love logró 9 puntos, 14 rebotes, 3 asistencias y 2 robos. Jugó 30:02.

El “big three” se hizo presente en todos los aspectos del juego cuando más hizo falta. Cuando no había mañana. Escribieron la historia de superación que nunca antes se había visto en la NBA.

Hasta aquel día, los Warriors no habían perdido dos partidos consecutivos en casa en la temporada. Tampoco habían perdido tres partidos consecutivos desde que Steve Kerr estaba al mando (la racha culminó en su partido 209). Y por supuesto, ningún equipo se había recuperado de un 1-3 en finales.

Quizás las palabras de LeBron James en el autobús del equipo, rumbo a la practica antes del juego 5, eran ciertas: “Este es nuestro destino. Ya está escrito“.

Escrito por: Jorge Fernández / @SirGeorgeF
Fotos: NBA, José Carlos Fajardo (AP), Eric Risberg (AP), Ezra Shaw (Getty Images Sport).
Videos: NBA, IceCold (Vía NBA), The Hoop Doctors.
Fuentes: Basketball Reference, Sports Illustrated.