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Rumbo al Mundial: Túnez, el auge de las águilas del Cártago

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Túnez se ha hecho un nombre dentro de las potencias del baloncesto africano en esta década que está a punto de terminar. Ha clasificado a dos de los últimos tres mundiales, además de estar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

El pivot NBA, Salah Mejri, el experimentado Makrem Ben Romdhane y el estadounidense nacionalizado Michael Roll son los baluartes de estos resultados recientes. De la mano de ellos, Túnez ha sabido competir a la hora de ir a los diferentes torneos, aunque esperar dar la campanada en el próximo Mundial de China 2019.

Anterior a estos éxitos, sufrieron decepción tras decepción desde su debut internacional en 1957 contra su vecino, Marruecos. Sin embargo, el inicio lucía esperanzador para cosechar una rica historia en el deporte de la canasta que se hacía un hueco en el continente negro.

Inicio prometedor

En 1962 se ausentaron del Afrobasket celebrado en Egipto, por lo cual dos años después, en la edición de 1964, harían su estreno en Marruecos.

Participarían junto a otras cinco selecciones en un todos contra todos que coronaría al mejor ubicado de esta ronda, sin realizar una final, y en ese orden se repartirían las medallas correspondientes.

Los tunecinos ganaron dos partidos y perdieron tres, lo cual provocó que se mantuvieran fuera del podio, que estuvo integrado por el local, los egipcios y Palestina, equipo que pese a pertenecer a Asia, se le concedió disputar este certamen.

Podio en casa

Al año siguiente, albergaron desde el 28 de marzo al 1 de abril el tercer Campeonato Africano de Baloncesto. El sistema fue el mismo, round robin de cinco conjuntos y según la clasificación final se daban las preseas.

Túnez comenzó con derrota 58-55 con Libia, venció 57-52 a Argelia, repitió lauro sobre Senegal (43-37) y en una especie de final debido a los puestos que ocupaban, pereció con Marruecos, quien se consagró campeón luego de ganar 70-57 y relegar a los dueños de casa a un histórico segundo puesto.

Era su primera medalla a nivel internacional.

Volverían en 1970, con la idea de demostrar que lo hecho no fue producto de la casualidad, y en Egipto, bajo otro formato de competencia, llegaron a las semifinales. Allí fueron derrotados por el elenco anfitrión en un cerrado duelo que se definió en los minutos finales (79-76).

Se despidieron con una victoria categórica sobre República Centroafricana por 76-53, dándoles el bronce, y estableciendo su posicionamiento en la élite.

En 1974 reafirmarían su dominio regional al hacerse del mismo metal que conquistaron en tierras faraónicas. Hasta allí la bonanza de resultados en la historia de este país magrebí en cuanto a Siglo XX se refiere. No estuvieron ni cera de subirse en el podio hasta la entrada del nuevo milenio.

Siglo XXI, entre la mediocridad y la hazaña

El comienzo del nuevo milenio daba una renovación. Liderados por Alí El Amri se quedaron a las puertas de clasificar a su primer Mundial en 2002.

Arribaron a las semifinales del Afrobasket 2001 realizado en Marruecos, y que proporcionaba de par de plazas rumbo a Indianapolis.

Después de eliminar a los marroquíes en la fase de grupos el destino les ponía enfrente a Argelia, país no muy conocido por ser una fuerza basquetbolística. El panorama les era favorable y debían aprovecharlo, pero no lo hicieron, pues fueron batidos 77-76 por los ”Zorros del desierto”.

Se acababa el sueño. Luego retornaron las cosechas mediocres de las citas de 2003, 2005 y 2007, donde no pasaron de las primeras rondas.

Un centro de 2,18 de estatura llamado Salah Mejri, acompañado de otro interno de nombre Rakrem Ben Romdhane, devolvían las posibilidades de figurar nuevamente. Para ello tenían el certamen africano de 2009, con sede en Trípoli, Libia.

Túnez inició su transitar con una dura caída 71-52 ante Cabo Verde. Sin embargo se repusieron para clasificar a la siguiente fase con conquistas frente a Ruanda (74-57) y Marruecos (98-79).

En la segunda ronda se hicieron cargo en choques dramáticos de Camerún (68-66) y la República Centroafricana (76-75). Ya con el acceso a cuartos de final serían superados 73-65 por Senegal.

La ronda del nocáut prosiguió la angustia. Otra vez la diferencia fue de una sola posesión (74-73). Así se deshicieron de Malí. Igual que hace ocho años atrás, regresaban a los puestos de vanguardia.

Hazaña mundialista

En semifinales les tocaba medirse con la máxima potencia de la región, Angola, que no tuvo compasión y los dejó en la orilla de la final al imponerse 79-69.

Pero a diferencia de 2001, el Afrobasket daba tres cupos al Mundial de Turquía 2010, añadiéndole una importancia vital al partido por la medalla de bronce. No era una medalla más, era la que podía hacerte entrar en las páginas gloriosas.

Ingresaron a la cancha enfocados en lograr esa meta y la concentración se vio reflejada en el tanteador. 83-68 y pase seguro a la nación otomana. Iban a un evento de esta magnitud por primera ocasión en su dilatada historia.

En la Copa del Mundo no tuvieron su mejor desempeño, perdiendo todos los compromisos estipulados, sin apenas dar pelea.

Estados Unidos, Eslovenia, Brasil, Croacia e Irán fueron sus verdugos. Lo más destacado del torneo fue haberle peleado medio juego a los estadounidenses (39-33) antes de ser apaleados (92-57).

No obstante esa experiencia sirvió de fogueo, pues chocaron contra potencias de todo el planeta. Una excelente oportunidad para los jóvenes Ben Romdhane y Mejri.

Salah Mejri defendido por Kevin Durant durante el Mundial 2010 (Foto: Sports Illustrated)

La gloria africana

Madagascar, exótica isla, fungía como la sede del Afrobasket 2011, el cual se teñía como una especie de Preolímpico de cara a Londres 2012. Nada más el campeón contaría con tal privilegio.

Ben Romdhane tomó la batuta y en la fase de grupos comandó las palizas en los duelos contra Togo (103-56), Ruanda (69-37) y la clásica República Centroafricana (65-52).

En los juegos de vida o muerte siguieron las felpas. Sudáfrica resultó ser la primera víctima del ataque magrebí y salió derrotada por 94-60. Marruecos correría con la misma suerte y se despediría de la isla luego de caer 86-67.

En semifinales se las verían con Costa de Marfil, que opuso más resistencia. Pero la fuerza tunecina en la pintura prevaleció y empezó a agrandarse la figura de Mejri, con 15 rebotes. Así, producto del 67-60, disputarían una inédita final y se aseguraban su segunda medalla de plata.

El último oponente era el sempiterno campeón, Angola, el cual les impidió estar en la final dos años antes.

La venganza sería dulce y en una clara muestra de superioridad se subieron a lo más alto del podio por primera vez, luego de que se sonara la chicharra y el score 67-56 fuera favorable a Túnez. Era momento de celebrar, debido a que significaba su pasaje a la capital inglesa.

Digna estadía en Londres

Contrario a lo sucedido en suelo turco, demostraron más competitividad en las olimpiadas. Casi debutan ganando, pero otro equipo africano, Nigeria, les arrebató esa posibilidad (60-56).

Tuvieron un arranque sorpresivo contra el Dream Team estadounidense, como en Turquía, pero se despertaron y cayeron 110-63.

Argentina los devolvió a su realidad (92-69). No obstante, casi le remontan a Francia, producto de un último cuarto espectacular, aunque fue insuficiente (73-69). Cerraron con otra derrota digna a manos de Litunia (73-63). Se iban con la cara en alto. Dieron batalla.

Mejri aprovechó esta vitrina y como consecuencia de sus buenos números fichó por el Obraidoro de la ACB, antes de ir al Real Madrid, donde terminó por explotar toda su capacidad. El pivot desempeñó un papel importante defendiendo los tableros y lideró el renglón de tapas (3.4), mientras que se ubicó segundo en rebotes (10.0).

Salah Mejri fue galardonado con el MVP del Afrobasket 2011 (Foto: FIBA)

Mantener la categoría

Fallar en la clasificación al Mundial 2014 fue un rotundo fracaso para Túnez. No obstante, se resarcieron con el bronce continental de 2015 y el oro de 2017.

En la última cita no se pudo uniformar Salah Mejri, por compromisos con los Dallas Mavericks de la NBA. Aunque ese rol lo suplió a la perfección Ben Romdhane, quien se multiplicó en la pintura y registró 10.5 rebotes por encuentro.

Mourad Mabrouk y Mohamed Hadidane dieron muestras de que el equipo tunecino era más que solo dos exponentes.

De la mano de estos tres últimos se apropiaron de uno de los cinco lugares que otorgó África para el venidero Mundial de Baloncesto China 2019.

Tras 12 partidos correspondientes al clasificatorio, solo Egipto y Angola pudieron frenarlos. Por diferencial de puntos, obtuvieron su boleto al país asiático como la mejor selección de su grupo.

Tratarán de mejorar la cara dada en el Mundial de 2010 y en los Juegos Olímpicos de 2012. Su récord es de 0-10 en torneos de carácter global. Ahora que cuentan con su equipo completo, además de la inclusión del piloto norteamericano, Michael Roll, querrán irse de tierras asiáticas con un lauro bajo el brazo.

España, Puerto Rico e Irán serán los rivales de Túnez en el Grupo C.

Túnez celebra su segundo Afrobasket (Foto: FIBA)

Palmarés

  • Afrobasket: Oro (2011, 2017), plata (1965), bronce (1970, 1974, 2009, 2015).
  • Mundial: Primera Fase (2010).
  • JJOO: Primera Fase (2014).

    Ranking FIBA: 51.

Escrito por: Alejandro Jesús Fernández / @AlejoFer1398
Fotos: FIBA.

Jorge Fernandez

Quinto semestre de comunicación social en la Universidad Central de Venezuela (UCV).Coordinador de la sección de baloncesto y editor de la sección de fútbol en Sports Venezuela.